Sin resultados definitivos terminó la reunión efectuada ayer en las comisiones de inteligencia y contrainteligencia del Senado y la Cámara de Representantes de Colombia con el ministro de Defensa de ese país, Juan Carlos Pinzón, así como con autoridades de las fuerzas armadas, la policía y la Agencia Nacional de Inteligencia para revisar el supuesto espionaje a los delegados del Gobierno en los diálogos de paz en La Habana.
Al salir de la reunión, que duró tres horas y en la que los congresistas hicieron 66 preguntas, Pinzón declaró, sin dar detalles, que las interceptaciones eran legales, que ya se llevan a cabo las investigaciones disciplinarias y penales, y que hay quienes “tienen la intención de acabar la inteligencia para que no se persiga más a terroristas”.
Las explicaciones de Pinzón y de las demás autoridades fueron “útiles” para el congresista oficialista Juan Manuel Galán, propulsor de la ley de inteligencia que se aprobó en 2013 y que se aplica por primera vez en este escandaloso caso.
Galán explicó a este medio que, como la audiencia era reservada, no podía brindar detalles, aunque dijo que el gobierno dio sus explicaciones y dejó claro que la ley sí se está aplicando.
Sin embargo, el congresista opositor Iván Cepeda, miembro de la comisión de inteligencia, opinó que las explicaciones de Pinzón fueron “vagas, generales y totalmente insatisfactorias”.
Agregó que aunque las reuniones de la comisión continuarán, convocará una sesión de control político en la Cámara, para que el gobierno dé explicaciones públicas.
Sobre las declaraciones de Pinzón a los medios, dijo que el Gobierno debe rendir explicaciones y no escudarse en ese tipo de afirmaciones.
Mientras se realizaba la reunión, la revista Semana, que reveló las supuestas interceptaciones a los delegados, recibió una llamada de amenaza de bomba en su call center.
El personal del medio fue evacuado por una hora, mientras agentes antiexplosivos revisaban el lugar.
Finalmente, los expertos determinaron que no había ninguna bomba, informó el director de Semana, Alejandro Santos, quien agregó que se grabó la llamada para que la policía investigue de dónde proviene.
Para Santos, no es determinante la relación entre la amenaza y la revelación del escándalo de los “pinchazos”, pues ahora mismo trabajan en otras investigaciones que pudieron provocar el hecho.
