Las actividades por los 111 años de la separación de Panamá de Colombia, el 3 de noviembre de 1903, arrancaron a las 5:15 a.m. con alegría y festejos.
Las tradicionales dianas, con las bandas sonoras de la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos y el Servicio Nacional de Fronteras, amenizaron la madrugada alrededor del Palacio de Las Garzas, en San Felipe.
La pareja presidencial de Juan Carlos Varela y Lorena Castillo aprovecharon el regocijo alrededor y comenzaron a bailar al son de la música que les tocaran.
La vicepresidenta y canciller, Isabel de Saint Malo de Alvarado, se unió al baile con su esposo, Omar Alvarado, quien permaneció siempre muy cerca de ella a lo largo de todas las celebraciones. Entre sonrisas, movieron sus caderas al ritmo de “La chica de los ojos café”, del cantante panameño de reggae Renato.
A un lado también los acompañó el expelotero de las Grandes Ligas Carlos Lee. Era un ambiente de fiesta.
A las 7:30 a.m., las actividades patrióticas se trasladaron hasta la iglesia Catedral, donde el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, celebró el Te Deum.
El arzobispo recomendó reconocer que somos una sociedad enferma, con una urgente necesidad de sanar y salvar el alma nacional.
“Una de las más graves enfermedades que padecemos es tanta corrupción, que como un cáncer ha invadido todo el cuerpo social, que nos hace ver lo bueno como malo y lo malo, bueno. Estos son antivalores que debemos enfrentar”, resaltó.
Otro gran mal que destacó Ulloa fue la escandalosa pobreza causada por la iniquidad e injusticia social.
“Cuidemos el ejemplo que damos. Cuidado, porque con lo que hoy hagamos o dejemos de hacer estaríamos gestando seres egoístas y perversos en lugar de patriotas”, dijo el religioso.
Por su parte, el obispo de David, José Luis Lacunza, tras los desfiles en Chiriquí, instó a la clase política, en especial a la Asamblea Nacional, a escoger a las mejores personas para los cargos de contralor y procurador de la Nación.
Lacunza dijo que espera que se elija al mejor y que los diputados sean capaces de superar las componendas, el clientelismo y las argucias politiqueras, y que se estén por encima de los intereses partidistas.
En respuesta a Ulloa, el presidente Varela dijo: “yo creo que es un mensaje muy claro. Toda consolidación de un sistema democrático pasa por la corrección fraterna, por corregir los errores y asegurar que se dé la justicia, buscando siempre el bien común de los demás y no solo el castigo a quien cometió la falta”, declaró el mandatario.
Sostuvo que este llamado a la clase política es el de servir a los demás. “Esa debe ser la única razón en la vida pública y es nuestro compromiso: luchar por eso todos los días y a toda hora”, señaló.
Acompañado por su esposa y su vicepresidenta, los ministros de Estado y directores de entidades estatales, Varela felicitó a los panameños en estos 111 años de vida republicana, y en breve caminata, bajo un sol radiante, se dirigió al edificio sede del Consejo Municipal de Panamá, donde participó en la sesión solemne por la fecha.
ESCENARIO
Los actos del 3 de noviembre continuaron con la izada de la bandera por parte del mandatario, y el canto del himno nacional.
Varela entregó el pabellón al abanderado del día 3 de noviembre, el vendedor ambulante Bladimir Hernández, que encabezó el desfile.
Desde el balcón del Palacio de las Garzas, el presidente recibió los aplausos de las autoridades y del público.
El sonar de los instrumentos musicales de la Banda Republicana marcó el inicio de los desfiles en honor al 3 de noviembre a las 9:40 a.m.
Una de las pocas delegaciones que no tenía relación con los colegios ni las autoridades de seguridad que participaron en el desfile fue la del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), cuyos integrantes gritaron consignas contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia Harry Díaz, Luis Mario Carrasco y Víctor Benavides, quienes emitieron un fallo que permitió la liberación de Rogelio Ramos, acusado por el homicidio del obrero Osvaldo Lorenzo.
Allí se dio el inesperado saludo del exsecretario general del Suntracs Genaro López, quien alzó su mirada al balcón donde estaba Varela y lo saludó con su mano derecha arriba. La primera dama no paraba de aplaudir, mientras que el secretario general del Suntracs, Saúl Méndez, ni siquiera volteó.
Inmediatamente después del Suntracs, una pequeña delegación de la Coordinadora Comunal de Panamá Norte pidió al Presidente que bajara del balcón a recibir una nota con algunas peticiones.
El Presidente accedió y recibió la carta en la que este grupo pide que se les garantice viviendas dignas a las comunidades Las Malvinas Sector 8 de febrero, Altos de la Esperanza, las Colinas de San Juan, Villa Suira, La Esmeralda de San Vicente y Nuevo Chagres, zonas en las que aseguran vivir desde hace más de 15 y 40 años.
DESDE LA CINTA
Los que no estuvieron muy satisfechos con la organización del desfile fueron los miembros de la banda Búho de Oro, a la que tocó desfilar ayer junto con otras bandas independientes a lo largo de una cinta costera que no contó con una presencia significativa de autoridades oficiales.
A eso de la 1:00 p.m., los participantes de esta banda tuvieron un fuerte intercambio de palabras con al menos seis agentes de la Policía, que les ordenaron romper filas, ya que el tiempo programado para su actuación había finalizado. Pese a la acción oficial tomada, otras bandas, entre ellas la denominada Centenario, continuó desfilando.
Los quejosos consideraron que la Policía les coartó su derecho e rendir homenaje a la patria. Indicaron también que el Gobierno no les permitió lucir los símbolos patrios en sus uniformes.
“Señores, por favor, respeten las fiestas patrias, ustedes se deben a esto”, cuestionó a la Policía uno de los músicos de la Búho de Oro.
La vocera del Ministerio de Educación, Aracellys Leoteau, explicó que las condiciones del desfile habían sido comunicadas a los medios previamente y eran de conocimiento público.
(Con información de Yahir Leis y Demetrio Ábrego).
>>> Fuerza pública, sin despliegue militar
A diferencia de años anteriores, cuando la fuerza pública y su despliegue militar encabezaban los desfiles patrios, este año fueron las delegaciones estudiantiles las que protagonizaron los eventos efectuados en el Casco Antiguo y la cinta costera.
Más de 100 grupos estudiantiles y bandas independientes participaron ayer en los desfiles, que este año el Ministerio de Educación (Meduca) organizó en una única ruta dividida en dos zonas.
A las 9:40 a.m. comenzó la movilización en el parque Simón Bolívar (Casco Antiguo), donde el abanderado del 3 de noviembre fue Bladimir Hernández, un comerciante informal.
Para Hernández fue un honor recibir el pabellón nacional de manos del presidente de la República, Juan Carlos Varela.
Oriundo de la provincia de Veraguas, Hernández tiene dos hijos, uno de 23 años que estudia medicina y otro de 16 años que cursa la secundaria.
El entusiasmo se apoderó del público cuando las bandas estudiantiles interpretaban la pieza musical Patria, del autor panameño Rubén Blades. Mientras, las empolleradas, batuteras, cuadros de honor y las bandas de guerra marchaban para rendir honor a la patria al ritmo de las tonadas.
Uno de los colegios que más llenó de emoción al pasar frente al palco presidencial fue el Javier, alma máter del mandatario y de varios ministros de Estado.
De acuerdo con la ministra de Educación, Marcela Paredes de Vásquez, los desfiles se desarrollaron con civismo y respeto. Resaltó que el Meduca verificó que las escuelas cumplieran con las normativas impuestas, entre estas, el largo de las faldas de las jóvenes y que las tonadas fueran las adecuadas.
En lo que respecta al tema sanitario, las autoridades inspeccionaron 171 expendios de comida ambulantes y fijos.
Preliminarmente, los inspectores de la Regional de Salud del área Metropolitana sancionaron a 69 locales y verificaron a 117 manipuladores de alimentos, de los cuales 18 estaban sin el carné obligatorio.
YARITZA GRICEL MOJICA