El general Ulysses S. Grant cruzó el istmo de Panamá en 1852, como capitán del Ejército, dirigiendo el 4.º Regimiento de Infantería desde Nueva York hacia California debido a la fiebre del oro. Sobrevivió a una epidemia de cólera que mató a gran parte de su regimiento: 150 hombres (cerca de una séptima parte de la unidad) y 20 niños, víctimas del cólera.
Grant describió el cruce por el istmo de Panamá como una de las experiencias más difíciles de su vida, recordándola con más horror que la Guerra Civil estadounidense.
En el siglo XX se nombró en su honor Fort Grant, una serie de islas fortificadas en la entrada del Pacífico del Canal de Panamá, reconociendo su vínculo histórico con el área.

Fuerte Amador (en honor a Manuel Amador Guerrero) y Fuerte Grant (en honor al general Ulysses S. Grant) fueron antiguas bases del Ejército de los Estados Unidos construidas para proteger el extremo sur del Canal de Panamá, en la bahía de Panamá.
Amador era la principal base terrestre, ubicada al sur del Puente de las Américas. Grant consistía en una serie de islas cercanas a la costa, algunas conectadas a Amador por una calzada: Naos, Culebra, Perico y Flamenco. Grant también incluía las islas cercanas y aisladas de San José, Panamarca, Changarmi, Tortolita, Torola, Taboga, Cocovieceta, Cocoví y Venado.
Ulysses S. Grant fue el 18.º presidente de los Estados Unidos, ocupando el cargo desde 1869 hasta 1877. Antes de su presidencia fue un destacado general del Ejército de la Unión, que aseguró la victoria en la Guerra Civil estadounidense. Su mandato se centró en la Reconstrucción y en la protección de los derechos civiles.
Debido a su experiencia en el istmo, impulsó la necesidad de una ruta interoceánica. Como presidente fomentó estudios para la construcción de un canal, aunque inicialmente se inclinó por la opción de Nicaragua.
Entre sus logros destacados se encuentran la implementación de la Reconstrucción en el sur, la lucha contra el Ku Klux Klan y el fortalecimiento de la protección de los derechos civiles de los afroamericanos tras la abolición de la esclavitud.
El autor es jubilado del Canal de Panamá.


