Cuatro hechos que no nos contaron del 9 de enero de 1964

Hay muchas cosas que no aprendimos de los mártires del 9 de enero de 1964. Te compartimos cuatro hechos.

La bandera que no debía estar ahí

La bandera estadounidense se izaba todos los días en la secundaria de Balboa. Hasta que el acuerdo Chiari-Kennedy entre Panamá y Estados Unidos estableció izar ambas banderas en 15 lugares específicos (posteriormente 17), pero excluyó a las escuelas.

El 2 de enero, los estudiantes de la secundaria de Balboa volvieron de vacaciones, pero su bandera no estaba. Y ahí empezó todo.

Se organizaron y protestaron en su misma escuela. Izaron la bandera ellos mismos y se mantuvieron en el asta, vigilando que nadie se la bajara. Las autoridades de la zona y los directivos les pidieron que la bajaran, pero no hicieron caso. Incluso algunos padres apoyaron a los estudiantes. Una madre zoneíta les advirtió: ¿Qué pasa con ustedes, adultos que creen que lo saben todo? Están creando mala voluntad entre Panamá y Estados Unidos en vez de cortesía y cariño.

Aun así, la noticia se amplificó por la radio y los periódicos entre la población panameña.

¿Por qué los institutores?

El Instituto Nacional era y sigue siendo una de las secundarias más prestigiosas del país, con profesores de alto nivel, donde la soberanía y el pensamiento crítico eran discutidos en clases.

El 8 de enero, tres estudiantes del instituto fueron a la zona a averiguar por qué la bandera estadounidense seguía izada. Las autoridades les confirmaron que era ilegal y que la única razón por la que seguía allí era la protesta. Fueron entonces a hablar con los estudiantes que vigilaban el asta.

Cuatro hechos que no nos contaron del 9 de enero de 1964
Estudiantes del BHS izan la bandera de los Estados Unidos en el asta y hacen guardia junto a ella. Fuente: Panama Canal Museum Collection, UF George A. Smathers Libraries / Imagen proporcionada al Museo del Canal por Wendy Tribaldos

La novia de uno de los institutores estudiaba en la secundaria de Balboa, lo que ayudó a la comprensión. Les explicaron que no les importaba si ambas banderas estaban izadas; solo querían que la suya estuviera al frente de su escuela. Ese mensaje se transmitió a sus compañeros que estaban organizando la marcha.

En enero aún era horario escolar, pero, después de lo ocurrido, ese hecho se convirtió en una de las razones para que el horario escolar cambiara.

¿Quiénes eran los mártires?

Hay nombres en la lista de mártires que nos duelen. Ascanio Arosemena, quien recibió un disparo mientras ayudaba a otro estudiante. Rosa Landecho, de 13 años, alcanzada por una bala perdida del ejército estadounidense, en respuesta a un francotirador panameño que disparaba desde el mismo edificio. Maritza Alabarca, una bebé colonense de pocos meses, que murió asfixiada por los gases lacrimógenos, y socorrida por su hermano corriendo por las calles de Colón en búsqueda del hospital.

Cuatro hechos que no nos contaron del 9 de enero de 1964
Fotografía de Ascanio (con el brazo extendido) antes de lo que alcanzara la bala que acabó con su vida. Tomado del libro 'El 9 de enero de 1964: lo que no me contaron'.

Pero hubo casos más incómodos. El arzobispo de la época, monseñor Marcos Gregrorio McGrath, lo explicó así: «El entierro representó para nosotros un gran problema moral. Algunos de los muertos no tenían nada de patriotas, eran ladrones que murieron mientras robaban, como aquellos que murieron en el edificio Pan American... Yo presidí la misa en la Iglesia Catedral, y tuvimos el problema de que los ataúdes fueron introducidos en la Iglesia sin identificación; tuvimos entonces que aceptar el mal menor, y enterrarlos a todos juntos como patriotas y con honras, sin poder distinguir entre ellos».

Pero esto no resta en lo absoluto el gran heroísmo y la valentía de los casi 200 estudiantes, mujeres y hombres, que arriesgaron todo marchando hacia la zona y que nos inspiran hasta hoy.

Cuatro hechos que no nos contaron del 9 de enero de 1964
Estudiantes panameños caminando por Balboa en dirección a la Balboa High School. 9 de enero, 1964.

¿Y los jóvenes de hoy?

Se repite con frecuencia que los jóvenes ya no valoran el 9 de enero. El testimonio de Rosemary García de Newball, parte del equipo que restauró la bandera en 2021, cuenta otra cosa:

“Cuando estábamos haciendo el trabajo, escuchamos un estruendo en la parte de afuera. Nos preocupaba la reacción al dejar el recinto. Cuando salimos, recibimos una sorpresa: los estudiantes del Instituto Nacional habían hecho una calle de honor mientras cantaban el himno del plantel. Muchos lloraban. Mi equipo y yo vivimos en carne propia el valor de esta bandera y lo que representaba.”

Este texto se basa en el libro ‘9 de enero de 1964: lo que no me contaron’ de Wendy Tribaldos y está dedicado a Domingo Cho, lector de La Prensa y participante de la gesta del 9 de enero de 1964.


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