La refresquería La Inmaculada estaba ubicada en la Avenida Justo Arosemena, entre las calles 38 y 39. Se estableció en ese local en 1942 por iniciativa de la familia Borrell, pero en 1946 pasó a cargo de los señores Adenzo y Virtudes Cachafeiro, originarios de Ventojo, provincia de Pontevedra, Galicia. En 1974 la administración pasó a los primos de los señores Cachafeiro, los señores Chachafeiro Vilar, y en el año 2005 a los hijos de estos últimos, la familia Chachafeiro González.
Esta refresquería fue un centro de actividad y reunión social para los adolescentes. Las muchachas se sentaban en una pequeña terraza que existía en el local y los muchachos pasaban en automóviles saludándolas. Por supuesto, muchos de estos muchachos estacionaban sus automóviles y socializaban con las muchachas.
A las alumnas del Colegio María Inmaculada les era muy sencillo caminar dos cuadras desde ese colegio hasta la refresquería, donde socializaban con otras muchachas y muchachos de su edad.
La refresquería atendía a los automóviles que se estacionaban en el local, poniendo bandejas en las ventanas de estos vehículos donde se colocaba lo que pedían los ocupantes del carro respectivo. Esta costumbre se popularizó posteriormente y fue utilizada en las refresquerías Ok Amigo, ubicada en Vía España, donde queda actualmente el Hotel Continental, y asimismo en el Café Squirt, que estuvo ubicado donde se construyó posteriormente el edificio del Banco Exterior (actualmente Edificio BAC).

Muchos noviazgos y, posteriormente, matrimonios nacieron en la refresquería La Inmaculada.
En la parte interior de la refresquería había una barra y mesas donde servían comida. También existía una sección donde vendían comestibles, así como un puesto de revistas.
El 31 de marzo del año 2005 cerró el local en la Avenida Justo Arosemena, que fue reabierto al público en Plaza New York el 17 de octubre de ese mismo año. También se abrió una sucursal en Plaza Mirage, en El Dorado, y próximamente se abrirá una en Condado del Rey.
La refresquería operaba de lunes a domingo, en un horario de 7:00 a.m. a 10:00 p.m., y se vendían Banana Split, milkshakes, los populares helados No me olvides y sundae, además de otras delicias. También era popular la quesoburguesa en pan cuadrado de molde.
Durante mi infancia y adolescencia recuerdo esta refresquería porque viví en Bella Vista, frente al Colegio María Inmaculada, hasta 1950. En los años posteriores visitaba a mi amigo y compañero de clase Juan David Morgan, que vivía en Calle 38, a una cuadra de la refresquería. En esa calle también vivía Tony Herrera, que era la persona más alta del área. Frente a la casa de Tony vivía la familia Cataruzo y su hija Yenia, que era contemporánea mía. También recuerdo la residencia de doña Berta de De La Guardia, donde vivía con su hijo Tito y sus hijastras Lali y Patsy Calhoun.
En la Calle 39 estaba la Farmacia Neuman, que era atendida por el señor Augusto Newman, de origen curazaleño, quien vivía en un piso superior al de la farmacia. Originalmente, esta farmacia funcionaba en la Avenida Central, cerca de la Plaza Catedral. Al lado de la farmacia vivía la familia Novey, y recuerdo a Vicky y Alida Novey. En la casa contigua vivía el doctor Rubén Fábrega, casado con mi tía Chopi, y sus cinco hijos: Lupita, Marianela, Rubén Jr., Maruja y Aurita. En la esquina de la Calle 39 y Avenida Cuba vivía la familia Domínguez (Tony y Edo).
En la Avenida Justo Arosemena, frente a la Refresquería La Inmaculada, vivía don Dulcidio González, con sus hijos Álvaro, Irma y Mario (fallecido). También la familia Gerbaud (María Eugenia y Annette) y al lado los Boyd (Carlotita, George y Chela). Más adelante, los Maduro (Jimmy y Petey), los Arango (Moro y Lucas), los Clare (Momi, Migue e Iván (fallecido). Al otro lado de la calle, los Quijano (Thelmita y Billy). Subiendo hacia la Avenida Justo Arosemena estaban los Paredes Alemán (Aidita, Jorge Luis y Ramón), y también el señor Miranda con sus hijas Elisa y Doris. Luego los Varela Clement (Tache, Chichi, Junior, Juan, Bibayo y Roberto Bosco). A un lado, el señor Ezequiel Fernández Jaén y su hija Diri. Al lado, la Clínica Dental del doctor Pío Arango.
La edificación más grande del área era el Colegio María Inmaculada, pues el edificio ocupaba toda una cuadra. Como este se construyó y fue ocupado por el colegio en 1937, la refresquería tomó el nombre de La Inmaculada. El Colegio María Inmaculada fue diseñado por un ilustre arquitecto de la época llamado Rogelio Navarro.
Tengo recuerdos de estas áreas porque allí viví hasta diciembre de 1950, en la casa de mi abuela Sofía, ubicada frente al Colegio María Inmaculada. En esa fecha nos mudamos a otra residencia, ubicada en Vía Porras, que había sido adquirida por mi padre. Pero tuve oportunidad de conocer las actividades de ese sector de Bella Vista durante mi niñez. Recuerdo que mi prima Yolanda (fallecida) se sentaba en la sala de la casa de mi abuela Sofía con el uniforme de María Inmaculada. Un día le dije: “¿Yolanda, tú no vas a cruzar al colegio?”. Y me contestó: “Tan pronto suene la campana cruzo la Justo Arosemena y llego al colegio en menos de un minuto”. También recuerdo que en nuestra cuadra vivía la familia Jay Long, con sus hijos Dicky, Eddy y Raquelita. Eddy estuvo en el Colegio Javier conmigo y desde hace varios años vive en Alemania. Su madre, la señora Consuelo, trabajaba en el Colegio María Inmaculada.
La otra edificación importante del área era la Iglesia de Cristo Rey, a la cual asistía como niño, acompañando a mi abuela Sofía. Como parte de la iglesia funcionaba el Salón Claret, muy apreciado por los niños, ya que los sacerdotes nos proyectaban películas y nos daban helados y paletas.
Parte de la información contenida en este artículo ha sido suministrada por la señora Mary Carmen de Cachafeiro y por mi excompañero de clase y amigo Roberto Bosco Varela.


