Pasión, fútbol y literatura

Dos autores latinoamericanos que están enamorados del fútbol. Escritores que juegan, sueñan y escriben sobre ese deporte que apasiona a millones en el mundo.

Pasión, fútbol y literatura
De izquierda a derecha: Daniel Domínguez Z. (Panamá), Eduardo Sacheri (Argentina) y Luis Chaves (Costa Rica) durante uno de los conversatorios de Centroamérica Cuenta. Cortesía

El sueño del argentino Eduardo Sacheri (Castelar, 1967) es ser un jugador profesional de fútbol (sí, en presente). Aunque a los 59 años el asunto está como difícil y él lo sabe.

Lo que sí es sencillo para este cuentista, guionista y novelista es tener presente al balompié cuando escribe sus historias de ficción. Una prueba son libros de cuentos de Sacheri como Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol y La vida que pensamos: cuentos de fútbol, entre otros.

El costarricense Luis Chaves (San José, 1969) era de los que jugaba en los recreos, luego almorzaba en su casa y dejaba los cuadernos en su cuarto. ¿Las tareas? Ya habría tiempo.

Acto seguido, Chaves se iba a cualquier terreno de su barrio que funcionara como un campo de juego. Lo único que lo detenía era la llegada de la noche y cuando el estómago le informaba que necesitaba alimentos para subsistir. De adulto se inclinó más por la poesía y la prosa que por los ataques centrales.

Para ambos autores, el balón es una extensión de sus existencias diarias en las barriadas de clase trabajadora en sus respectivos países. Porque este deporte es indisoluble a sus maneras de entender lo que ocurre dentro y fuera de los estadios.

Ah. Cada uno desde su trinchera también ha ejercido el oficio de cronistas deportivos para medios de comunicación de sus países. ¿El tema? Claro, el fútbol. ¿Su selección favorita que les encantaría que ganara la Copa Mundial de la FIFA 2026?

Ambos conversaron conmigo en la mesa redonda “Cancha y tinta: el fútbol más allá del juego”, en el marco de Centroamérica Cuenta, festival que culminó ayer en Panamá.

Como la vida

Durante sus primeros años, Eduardo Sacheri tenía casi un único y querido adversario en sus largas jornadas de fútbol: su querido papá. Por entonces jugaba muy poco con otros chicos de su edad. Lastimosamente su viejo murió de manera demasiado prematura.

Pasión, fútbol y literatura
Eduardo Sacheri es profesor y licenciado en Historia, guionista, cuentista, novelista y cronista deportivo. Cortesía

“Cuando mi padre murió, yo tenía 10, y en medio del colapso de tantas cosas dentro de mi hogar, salir a la calle y empezar a jugar con otros fue casi lo que me salvó la vida. Y empecé a jugar de arquero. No era guardameta porque me gustase sino porque me importaba más que me aceptaran los otros chicos porque yo era el nuevo y el raro porque leía libros”, recuerda Sacheri.

Por la camiseta

Eduardo Sacheri es hincha del equipo de Independiente en Argentina y Luis Chaves es admirador irremediable del Club Sport Herediano de Costa Rica.

Desde que tiene memoria, en la casa de Chaves se puede hablar de cualquier tópico en absoluta libertad, aunque el disparador inicial debe ser el fútbol, y en particular, cómo le va al Herediano.

Quien le enseñó a Chaves su adoración por el fútbol fue su abuelo paterno, quien lo llevó a los 8 años a ver su primer partido. Durante esos dos primeros campeonatos los del Sport Herediano cosecharon la gloria. “Y ser campeón, dos años seguidos, es lo mejor que le puede pasar a un niño”, rememora.

Goles y letras

Eduardo Sacheri y Luis Chaves son unos enamorados de los goles y de las letras porque ambos son vínculos -complejos, tensos y contradictorios- que van más allá de cualquier comprensión.

Para Sacheri, los que escriben de fútbol desde la imaginación no buscan necesariamente el goce, sino que en general tienden a ver los vasos de comunión que se registran entre los seguidores de un equipo o de una liga y su vinculación con lo cotidiano.

Pasión, fútbol y literatura
Luis Chaves es poeta, narrador y cronista deportivo.

A Chaves le interesa más esa combinación cuando los argumentos son mucho más que charlar sobre el fútbol. Es cuando trae a colación una escena de la película El secreto de sus ojos, cuyo guion es de Sacheri a cuatro manos con Juan José Campanella, quien la dirigió.

Está el personaje interpretado por el actor Guillermo Francella (Pablo Sandoval) en el bar con sus amigos, está buscando la manera de esclarecer un crimen y llega a la conclusión de que una persona puede cambiar muchas cosas, menos la pasión y que la pasión del asesino que persiguen es ir a los estadios. “En esa escena estamos hablando del asesino, que está preso de una pasión patológica y horrible, no la del fútbol, sino esa atracción que siente por esa mujer que golpea, viola y asesina. Transversalmente el tipo es hincha de fútbol y de un club en particular, pero todo el mundo en la audiencia se queda solo con la parte luminosa del final de la pasión per se, porque el fútbol parece tener ese efecto”, explica Sacheri.

Al principio, el fútbol lo veían los intelectuales por debajo del hombro, aunque más adelante aparecieron una serie de grandes escritores iberoamericanos que realzaron este deporte desde la literatura como Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Roberto Fontanarrosa, Oswaldo Soriano, Juan Villoro, Javier Marías, Martín Caparrós, entre otros.

Sacheri recomienda leer, en especial, a dos que califica de “absolutamente imprescindibles”: los argentinos Fontanarrosa y Soriano.

“Los demás también son estupendos. Pero, pensando en esto de recomendarles autores, si quieren una literatura mejor construida, Soriano tiene unos cuentos de fútbol que son espectaculares, apasionados, melancólicos y extraordinariamente divertida”, explica Sacheri.

Sobre los cuentos de Roberto Fontanarrosa, dice Sacheri que son impresionantes por la capacidad de observación que tienen para analizar al fútbol, al hincha y a los jugadores. “Sus cuentos no tienen comparación”, agrega.

Luis Chaves propuso ir más allá de nuestra región y propone leer el libro Fiebre en las gradas, del inglés Nick Hornby.

Los dos coinciden en que el género predilecto para narrar el fútbol desde la ficción es el cuento. Sacheri tiene algunas hipótesis. Uno es la oralidad que te permite el relato. Los otros motivos serían el ritmo, la brevedad y una cadencia similar que lo acerca al palpitar de los partidos.

Una gran virtud de la literatura futbolera es que invita a quienes no les gusta la lectura, a leer. Eduardo Sacheri resalta que eso ocurre mucho en Argentina: “gente que te dice: ‘yo no leía nada, pero me puse a leer, por ejemplo, cuentos de fútbol y me enganché’. El fútbol es una gran puerta de entrada a leer y lo digo pensando, sobre todo, en los alumnos de secundaria”.


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