Unos 360 privados de libertad de la cárcel pública de Deborah, ubicada en el distrito de Changuinola, se mantienen en huelga de hambre hace ya 48 horas.
Los detenidos denuncian que la comida que están recibiendo está en malas condiciones, ya que se les sirve cruda y es imposible digerirla así. Además, se quejan de no recibir atención médica, a la que tienen derecho.En otros aspectos, los reclusos se quejaron de que el microbús que sirve para transportarlos para la realización de las distintas diligencias judiciales no está rodando y por tal razón están perdiendo sus audiencias y se les atrasan sus procesos.Una de las personas que distribuye los alimentos a los internos rechazó las quejas de los presos y sostuvo que la comida es buena y que les llega en buen estado para su consumo.No obstante, admitió que el problema que existe es que el Gobierno no le ha pagado al proveedor que cubre el servicio de suministro de alimentos a los detenidos de este centro penal."Al momento, ninguna autoridad se ha apersonado a dialogar con nosotros sobre nuestras necesidades...Nos tienen totalmente abandonados", indicó uno de los detenidos que no quiso aportar su nombre.
Se intentó abordar al director de este centro penitenciario, Amílcar Espinosa, pero no quiso brindar declaraciones, al respecto.
