Ambos símbolos son criticados por lo que representan, especialmente el árbol. Para los ecologistas su uso atenta contra la naturaleza. Sin embargo, nada ha podido con ellos, ambos se mantienen en el acervo colectivo con la misma fuerza representativa de siempre.
Hasta finales del siglo pasado la instalación y decoración del árbol navideño casi constituía un instrumento de educación infantil, ya que a través de la decoración del mismo se inculcaba en los más pequeños los valores del cristianismo.
A su vez, era la mejor herramienta para iniciar a los niños en los dogmas de la religión. Hoy es una forma de incentivar su creatividad y potenciar su imaginación.
Los adornos que se llevan
El mercado ofrece infinidad de objetos para decorar el clásico y entrañable icono de la cristiandad. Para ellos están los fabricados con plástico, papel, alambre y otros exóticos y extraños materiales, así como elementos decorativos muy variados y multiculturales, capaces de llegar a todos los hogares, sea de la religión que sean, el espíritu festivo de estas fiestas.
El mercado ofrece árboles de Navidad para todos los gustos, tendencias y tipos de vivienda. Incluso confeccionados con desechos de materiales naturales, como fibras de coco, caña de azúcar, etc.
Se trata de que nadie prive a sus hijos de este símbolo tan entrañable por motivos ecológicos.
Tanto si opta por un árbol natural, de vivero, o por un abeto, puede decorarlo de forma simple y sencilla o sofisticada y vanguardista.
En el primer caso colóquelo sobre una mesita o taburete y decórelo solamente con bolas de cristal y bombillas con forma de perlas en blanco roto.
También puede decorarlo con estrellas transparentes que se enciendan y se apaguen intermitentemente.
Si es un abeto, coloque una estrella de color rojo en la cúspide del mismo y en las ramas cuelgue láminas luminosas muy finas o hilos plateados o dorados.
Si se decide por la opción sofisticada y vanguardista ha de comprar un abeto, a ser posible grande y compacto. En este caso cabe todo tipo de adorno, desde las clásicas bolas de purpurina multicolor, hasta las estrellas y los lazos de seda pintados con lunares, estrellas y rayas.
Para que los adornos destaquen conviene elegirlos de colores vivos y fuertes. Por ejemplo, bolas de color oro o plata; de lentejuelas; lágrimas de cristal; lazos rojos y estrellas color agua. Es importante que los adornos hagan contraste con el verde de las ramas.
Este año se llevan muchísimo las cuerdas imitando ramas de árboles exóticos, originarios de Asia, Africa y Sudamérica. También son novedad los muñecos y las bolsitas con sorpresas colgadas del árbol de Navidad con pinzas para los más pequeños.
Asimismo se ha puesto de moda sustituir el clásico y tradicional Belén por cestas de mimbre o caballitos de papel. Por lo general se sitúan justo al pie del árbol y se hace con la intención de que los niños depositen en ellas sus deseos para el próximo año y sus peticiones a los Reyes Magos.
