La otra es la profusión de parafernalia pampera en la pared: hasta sillas de montar hay.
En cuanto a los estribos de bronce, no creo que sean gauchos, pero definitivamente están vinculados a la hípica.
La decoración es informal, aunque con manteles, servilletas y cubiertos adecuados y me gustaron las sillas, de maciza madera.
Esta churrasquería, que va por el nombre gringo de Steak House, se distingue por su enorme parrilla a la brasa, que da un componente de sabor maravilloso a las carnes que de ella salen.
Cuando lo visitamos, ordenamos varias entradas:
Un queso "provoleta", que viene derretido en un plato, con unos croutons pero sin nada más sustancial que lo acompañe, que estuvo bastante bueno (es difícil tirarse un queso derretido, vamos); ordenamos una de cada una de las empanaditas argentinas: una de queso con cebolla, una de carne y otra de pollo, que estuvieron frescas y calientes, aunque con poco relleno para mi gusto.
Una sopa de cebolla a la francesa resultó de sabor maravilloso, pero lastimosamente, diluida. Si no le hubieran echado tanta agua al caldo, hubiera sido realmente buena, porque tenía el sabor a hueso que hace la base de una buena soupe d'oignon.
Pedimos un chorizo estilo argentino que vino troceado, y no fue ni más ni menos que chorizo asado: ni pena ni gloria. Pero los hongos salteados al ajillo estuvieron muy sabrosos, con el ajo discreto pero presente.
Entre los platos fuertes, fui mi propia víctima, ya que (¡en qué estaba pensando!) pedí la "Chuleta de cerdo a la Rioja", que me imagino que mi esperanzado inconsciente veía venir en una salsita de vino, pero que vino con lo que prometía el menú: tocino y guisantes. Sí, eso mismito, "petipuá" de lata. Con lo que los detesto desde chiquita. Pero si te gusta eso, al fin y al cabo la combinación de guisantes con cerdo, especialmente ahumado, es milenaria.
La milanesa de ternera vino demasiado gruesa pero con dos generosos trozos, y aparte del grosor no estaba mal. Además, trajo su requerido pedazo de limón.
El último plato fuerte fue el mejor, a pesar de su errónea etimología: el Filet Mignon Mar del Plata vino con tocino, y aunque mal cortado (con la fibra al sesgo), vino a un perfecto término medio, bendición de bendiciones, y con el saborcito incomparable de la brasa.
Se pueden pedir los platos con arroz, papas o patacones, y hasta hay algo que se llama "papas a la provenzal", que no es más que papas fritas con perejil y ajo, que no le hacen daño.
Y si etimológicamente no le pegaron con el uso de filet mignon , se anotaron un gol con la mejor descripción de "patacones" que he visto: "Crocante galleta de plátano verde", cantaba el menú.
Entre los postres, el tiramisú estuvo demasiado firme para mi gusto, y el Delicias de Coco fue un sabroso, empalagoso cruce entre una cocada y un tres leches.
Como la reseña iba a quedar desequilibrada sin darle más oportunidad a la parrilla, volví por un churrasco, que pedí con patacones y no me decepcionó. La carne es nacional, no importada, pero tiene sabor y mucho jugo.
También pedí, para empezar, una ensalada César que vino con un aderezo que pertenece a una galaxia diferente a la que creó la tradicional mezcla de huevo escalfado, anchoas y ajo: ésta trajo una crema espesa, más bien tipo dip, con chispitas de ajo o echalotes, con que hice un revoltijo muy satisfactorio de lechuga y croutons. No será una César textual, pero cumplió su necesidad. Dixit.
Calificación: ** ½
Presupuesto: $$
Dirección: Multicentro, terrazas de la planta baja.
Horario: de 11:30 a.m. a 12:00 medianoche de lunes a domingo
Teléfonos: 208-2617/2616
Acceso a discapacitados: Rampa a un costado de la Avenida Balboa, o por ascensor desde los estacionamientos.
Aceptan: Mastercard, Visa, American Express
Recomendamos: Empanada argentina $1.60, filet mignon Mar del Plata $12.50, delicias de coco $3.90
Buena relación costo calidad: churrasco $9.80

