Cada año, el público promedio de las multisalas de Estados Unidos hace de padrino de por lo menos una película independiente, de esas que indagan sobre temas polémicos que el séptimo arte comercial y timorato de Hollywood le teme como a un sobre con ántrax.
El año pasado la que recibió este apoyo fue Juno, una extraordinaria comedia sobre cómo Juno, una chica de secundaria (Ellen Page), lidia con un embarazo que no tenía planificado cuando se acostó con su amigo Paulie (Michel Cera).
Esa delicada realidad en manos de Jason Reitman, que estuvo en la silla de director en esta producción, fue planteada sin un sentido de tremendismo y le huyó a los discursos morales y al melodrama.
Reitman prefirió profundizar sobre educación sexual responsable, compañerismo en situaciones límites y las conflictivas relaciones de pareja, todo desde el prisma de la emotividad a flor de piel y las risas inteligentes.
Juno costó 7.5 millones de dólares y obtuvo en la unión americana 143.4 millones de dólares. Además Cody Diablo obtuvo el premio Oscar al mejor guión original.
