La tripulación, integrada por 21 marineros de nacionalidad china, sin duda quedó atónita por lo ocurrido, aunque, según admitieron luego, muchos sospecharon que algo así podía suceder.
Y es que durante el trayecto algunos de los marineros comenzaron a reportar la pérdida de artículos personales, situación que no pasó a mayores hasta que, sin explicación alguna, "desaparecieron" 200 dólares.
Como era de esperarse, esta irregularidad motivó la intervención del capitán de la nave, el coreano Jeong-u-Hwan, de 46 años de edad, quien decidió realizar una investigación interna para dar con el "gato de casa".
Luego de realizadas las pesquisas, el "felino" resultó ser Li-Wei-Guo, de 22 años de edad, el más joven de la tripulación, quien, una vez enfrentado, accedió firmar una confesión, pero días después pidió al capitán reconsiderar el caso.
La reunión se tornó violenta casi de inmediato y, sumado a esto, ambos interlocutores tenían mucha dificultad para comunicarse, pues el capitán hablaba coreano y el tripulante chino. Apenas coincidían con un precario inglés.
Cuentan testigos que el capitán insistía en enviar el informe a la naviera japonesa, mientras que el marino le pedía que no lo hiciera.
La conversación subió de tono y de repente hubo un silencio total. El primer oficial y otros marinos trataron de entrar en la cabina, pero al no poder hacerlo intentaron entonces hablar con Li-Wei-Guo.
Al principio no hubo respuesta, pero luego el joven accedió a conversar.
Testamento
Aunque no se la logrado determinar qué pasó exactamente dentro de aquella cabina, se presume que en la discusión Li-Wei-Guo golpeó al capitán en la cabeza con una llave y lo mató instantáneamente.
Luego, trató de cubrir el cadáver y meterlo dentro de un gabinete ubicado frente a la cama del capitán. Más tarde se lavó la sangre e intentó limpiar el lugar.
Cuando la tripulación entró, Li-Wei-Guo tenía en sus manos una suerte de testamento, a través del cual cedía todos sus bienes a algunos familiares y les pedía disculpas por lo que había hecho.
Por esa actitud, las autoridades presumen que Li-Wei-Guo consideró la posibilidad de suicidarse.
Bandera panameña
Una vez que se consumó el homicidio, los tripulantes notificaron el caso a las autoridades salvadoreñas que, a su vez, informaron a sus homólogas panameñas, quienes de inmediato iniciaron las averiguaciones correspondientes.
"Como el barco es de bandera panameña, nos corresponde investigar el caso", informó Ricardo Traad Porras, jefe del Servicio Marítimo.
De regreso a aguas panameñas, tres oficiales de la Policía Técnica Judicial abordaron el barco e iniciaron las investigaciones. De entrada, colectaron la llave ajustable usada en el crimen.
Edwin Guardia, uno de los 14 secretarios la Fiscalía auxiliar, explicó que por el momento hay un solo detenido, mientras que varios miembros de la tripulación fueron conducidos como testigos.

