Este es el caso de los pandilleros de Colón, quienes utilizan ese tipo de símbolos no solo para diferenciarse entre sus enemigos, sino para demarcar los territorios que ocupan.
Un informe elaborado entre 2003 y 2004 por pandilleros rehabilitados y grupos religiosos de la zona, da cuenta de que al menos 12 bandas dominan las calles de Colón, y que muchas de estas amplían sus radios de acción y operación hasta el interior del Complejo Penitenciario de Nueva Esperanza, donde cerca de 400 de los más de mil internos han sido clasificados como pandilleros y purgan sus condenas en galerías clasificadas.
El libelo señala que todas y cada una de esas agrupaciones criminales posee uno o varios tatuajes de identificación. La variación de los símbolos en la estructura interna de la banda depende del grado o jerarquía de sus miembros, de acuerdo con la investigación realizada por los autores del trabajo.
Los tatuajes simbolizan, en muchos casos, la iniciación de los nuevos miembros, acto que, en algunas agrupaciones, va acompañado de algún delito. Varios de los grupos están conformados únicamente por menores de edad y adolescentes, mientras que otros poseen miembros adultos o de ambos grupos de edad.
Entre las principales pandillas de Colón figuran "Bambu Lane", quizás la más numerosa de todas; "Los Chicos del Norte", debilitada a partir del asesinato de sus líderes en 1996; y Vaticano.
En relación con el informe, el director de la Policía Nacional, Carlos Barés, reconoció que existen grupos delictivos en Colón a los que hay que prestar mucha atención, pero al mismo tiempo aclaró que "no debe dársele al tema una dimensión que no posee".
"Nos preocupa la situación, pero no queremos darle una dimensión que no tiene. Hasta ahora, no hemos encontrado ningún elemento de convicción como para afirmar que los delitos que ocurren en las calles de Colón guarden relación con lo que ocurre en el penal de Nueva Esperanza", dijo.
Cifras de la Comisión Nacional de Estadísticas Criminales refieren que el año pasado se registraron en Colón 139.1 delitos por cada 10 mil habitantes. Esto significa 4.8% menos delitos que el año 2002, cuando se registraron 146.1 hechos delictivos por cada 10 mil habitantes.
Los registros de la provincia de Colón únicamente son superados por los de Panamá, la zona canalera y metropolitana, y San Miguelito.




