Roberto Quintero rquintero@prensa.com Parece mentira. Manuel Chong Neto es de esas personas que uno, de buenas a primeras, tipifica como "de edad incalculable". Yo igual soy malísimo calculando la edad de la gente, pero sería una descripción floja la mía si solo me conformo con eso.
El nació en 1927, pero el blanco perla de su cabellera lo transforma en un ser milenario, ajeno a todo tiempo y espacio, y más allá del bien y del mal. Pero eso de pura fachada, porque una vez que lo escuchas hablar te das cuenta que es todo eso y mucho más.
Aprovechando su presencia en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) -como expositor del conversatorio "El grabado en Panamá"-, quise ver al maestro de cerca, y descubrir al final de cuentas que no solo es pionero en el arte del grabado nacional, sino que además ha sido testigo y agente dinámico de su desarrollo.
Ahora bien, no se confundan. "Siempre me interesó el grabado, pero mi corazón siempre estuvo con la pintura". Y aquel bello testimonio de entrega se va de narices contra el suelo, frente al advenimiento de un pícaro sentido del humor: "Pero como soy muy fácil de enamorar, me enamoré del grabado en México", sentenció con una sonrisa en los labios.
No es muy conversón, tampoco es un hombre de largas respuestas, pero no deja de ser un señor simpático, y esos chispazos fugaces de picardía lo demuestran.
Además, Chong Neto es de esas personas que ha envejecido con dignidad y prestancia, de esos que nunca pierden el brillo de los ojos, ni aunque la vida se ensañe contra ellos.
Al poco tiempo, deja de revelarnos datos interesantes sobre el grabado, y sin mayor reparo o temor confiesa que hasta allí llegaba su relato, "ya la memoria me falla".
Y aún así no se detiene, nos invita a ayudarlo a punta de preguntas, que fue contestando con un gesto que delata como su mente bucea cazando recuerdos.
Este ícono de la pintura panameña ha dedicado su vida al desarrollo de las artes plásticas, ha educado a generaciones de artistas y además nos ofreció, para orgullo de todos, su arte, su trabajo.
Manuel Chong Neto, el maestro pintor y pionero del grabado en Panamá, sin duda le ha ganado la carrera al tiempo; qué bien se siente compartir con una leyenda viviente.




