El exjugador de la NFL Aaron Hernández murió luego de ahorcarse en su celda, donde cumplía una condena de cadena perpetua por asesinato, informaron el miércoles las autoridades carcelarias.
Menos de una semana después de ser exonerado de otros dos homicidios, los guardias encontraron a Hernández sin vida en su celda poco después de las 3:00 a.m., dijo el vocero del Departamento de Correccionales Christopher Fallon.
El ex tight end de los Patriots de Nueva Inglaterra fue llevado a un hospital, en el que se certificó su muerte cerca de una hora después.
El reo, de 27 años, estaba en una celda para una persona dentro de una unidad general en la prisión estatal de máxima seguridad. Se ahorcó utilizando una sábana que amarró a una ventana de la celda y, además, intentó bloquear la entrada a la celda para evitar que los guardias pudiesen abrirla, dijo Fallon.
Fallon indicó que desconoce si había una nota de suicidio. Agregó que las autoridades no tenían preocupación de que Hernández tratara de quitarse la vida y que, en su caso, hubiera sido trasladado a una unidad de salud mental.
Hernández fue una estrella en la Universidad de Florida, pero fue seleccionado en la cuarta ronda del draft de la NFL debido a problemas de conducta en la universidad.
Como profesional, fue un jugador productivo en tres temporadas con los Patriots, incluyendo su segundo año cuando atrapó 79 pases para 910 yardas y siete touchdowns, y ayudó al equipo a alcanzar el Super Bowl.
En 2012, firmó un contrato por 5 años y 40 millones de dólares. Dos años después, Hernández ni siquiera pudo ver los partidos por televisión mientras estaba preso en espera de un juicio por un tiroteo, y ya era sospechoso en otro.
El equipo lo despidió en junio de 2013, poco después de su arresto por el asesinato de Odin Lloyd, un jugador semiprofesional de fútbol americano que salía con la hermana de la prometida de Hernández. Finalmente, fue sentenciado a cadena perpetua por ese caso, sin posibilidad de salir en libertad condicional.
