Eduardo Espinosa DAVID,ChiriquíAyer, durante las honras de despedida del que fuera el presidente de la liga provincial de béisbol de Chiriquí, Carlos Titi Alvarado, si bien las graderías del estadio Kenny Serracín no estuvieron llenas a su capacidad, se vivió un ambiente de mucha emotividad, tristeza y dolor.
Los actos religiosos contaron con la presencia del presidente, Martín Torrijos, autoridades deportivas y gubernamentales y peloteros.
Dichos actos empezaron tras el arribo al estadio de la carroza color blanca que trasladaba los restos de Alvarado, fallecido el pasado 3 de julio.
Hijos del finado
Tras los actos religiosos, a los hijos de Alvarado, Carlos e Itzel, les fue entregada la bandera panameña, al igual que diferentes resoluciones. Carlos Cocherán, tesorero de esta organización, sostuvo que ahora le toca a todos los chiricanos unirse más para lograr hacer realidad el sueño de Alvarado, que era obtener en la próxima campaña los campeonatos nacionales juvenil y mayor, que fue uno de sus más fervientes anhelos.
“En verdad hemos perdido a un gran campeón”, señaló. En tanto, Martín Torrijos, al ser cuestionado sobre el futuro del estadio que se proyecta edificar, comentó que hay que analizar las propuestas existentes, las cuales incluyen el vender o no el estadio Kenny Serracín.
El mandatario reconoció que la presencia en Panamá de instructores de béisbol cubano fue una idea de Alvarado.
Peloteritos
Una de los momentos más emotivos de los actos tuvo como protagonistas a los peloteritos chiricanos, que cargaron el féretro, en momentos en que el cortejo fúnebre tomaba rumbo hacia Dolega, donde hoy se realizará el sepelio en el campo santo.

