MANAGUA, Nicaragua. (AP). - El peleador nicaragüense Adonis Rivas se adjudicó el título de la división mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) al vencer en la madrugada del domingo al colombiano Jair Jiménez.
La pelea, pactada a 12 asaltos, se disputó en el estadio nacional de béisbol de Managua.
Los jueces Omar Quijada, de Panamá, y Víctor Salomón, de México, marcaron 115-113 a favor de Rivas, mientras que el puertorriqueño Ismael Quiñónez dio empate 114-114.
La decisión de los jueces fue protestada por la esquina del colombiano Jiménez, que durante los primeros cinco asaltos presionó constantemente al nuevo campeón mundial de boxeo.
Estuve presionando en toda la pelea y no creo que la decisión de los jueces fue justa, comentó decepcionado el peleador colombiano.
Hice el mejor trabajo sobre el ring, pero los jueces no lo vieron así, dijo Jiménez. Definitivamente fue una decisión localista, añadió.
La decisión también fue cuestionada por algunos medios deportivos del país.
Adonis decepciona, tituló el matutino El Nuevo Diario de Managua, al destacar que aunque las tarjetas favorecieron a Rivas, muchos aficionados lo vieron perder.
El título de las 112 libras de la OMB que disputaron Rivas y Jiménez estaba vacante.
La clave de mi victoria fue que trabajé bastantes golpes rectos, me moví lateralmente y hacia atrás, y además desarrollé buenos contragolpes que me dieron el resultado, expresó el campeón momentos después del veredicto de los jueces.
Este es el segundo título mundial que gana Rivas durante su carrera profesional.
En noviembre de 1999 había ganado el fajín supermosca de la OMB al vencer al mexicano Diego Morales, el que perdió el año pasado ante el panameño Pedro Alcázar.
Nos preparamos bien para la pelea ante Jiménez, ya que es un boxeador muy fuerte y con buena pegada, dijo el campeón de las 112 libras.
Adonis Rivas terminó su preparación bajo la supervisión del entrenador panameño Rigoberto Garibaldi, quien informó que el púgil pinolero tiene mucho que mejorar algunas cosas.
Sin embargo, Rivas en los últimos asaltos de la pelea, más que técnica sacó su corazón de león para lograr la victoria y conquistar su segundo campeonato del mundo.
