La proximidad de un récord histórico, el de encajar un solo gol en siete partidos del Mundial, no ha mermado la proverbial modestia de Gianluigi Buffon, portero de la selección italiana, que a poco de terminar el partido de la victoria sobre Alemania confesó que si hubiera habido penaltis, el triunfo habría sido para los alemanes.
A sus 28 años, Buffon está a punto de coronar la cima de su carrera deportiva. El próximo domingo, cuando juegue la final contra Francia puede alcanzar el título mundial dejando, además, para la historia el hito de haber encajado un solo gol en siete partidos mundialistas, y aun ese... marcado por su compañero Cristian Zaccardo en propia meta.
De todas las selecciones que han alcanzado, al menos, las semifinales en un Mundial, solo la propia Italia, en 1990, y Francia en 1998 acabaron el torneo con tan solo dos goles en contra.
El guardameta del Juventus, que jugará en la final su partido número 67 con la squadra azzurra, pertenece a la estirpe de grandes porteros italianos, sobrios y efectivos, en la línea de Giampiero Combi, Aldo Oliviery o Dino Zoff.
Gigi controla el juego aéreo con la misma efectividad que demuestra en el mano a mano frente al delantero.
Hijo de María Stella Masocco, una atleta que fue campeona de Italia en lanzamiento de peso y de disco, Buffon debutó en la seria A italiana con el Parma cuando solo contaba 17 años. Frente a un rival cuyo solo nombre impresiona, el Milán, logró mantener imbatida su portería.
El 29 de octubre de 1997 vistió por primera vez la camiseta de la squadra azzurra en un partido contra Rusia, de ida de la repesca por una plaza en el Mundial de Francia 98.
