La selección argentina debutará en Rusia-2018 el sábado frente a Islandia, con la presión de sentirse favorita y la necesidad de derribar el muro defensivo que los europeos levantarán para contener a Lionel Messi.
El astro del Barcelona, que cumplirá 31 años el próximo 24 de junio, será el principal reclamo de una Albiceleste que arrancará su participación en el torneo ante un rival más débil, un arma de doble filo que Jorge Sampaoli intenta evitar a toda costa.
No en vano, el técnico ha trabajado contrarreloj con su equipo para perfeccionar su juego con balón, cómo superar las líneas de presión rivales y limitar las acciones a pelota parada, la principal fortaleza de sus contrincantes.
“Hemos trabajado mucho acerca del rival, cómo atacar y cómo defender. Seguro nos vamos a encontrar un partido muy duro, ellos defienden muy bien, muy juntos”, dijo el posible arquero titular de Argentina, Willy Caballero.
La Pulga disputará en Rusia su cuarto Mundial con un único objetivo: levantar la copa el próximo 15 de julio.

Sin embargo, Messi “está muy enchufado” y “dando el ejemplo”, según Caballero, por lo que todos los rivales estarán preocupados. Empezando por Islandia.
“No tengo ninguna fórmula mágica [para parar a Messi]. Todos han intentado pararle siempre, y siempre se las ha arreglado para marcar. Es uno de los mejores jugadores del mundo. Todo lo que haremos lo haremos juntos, nos ayudaremos entre nosotros y lo intentaremos hacer como equipo”, comentó el seleccionador islandés Heimir Hallgrímsson en conferencia de prensa.
Hallgrímsson confiará en su defensa, en las acciones a balón parado y en el talento de Gylfi Sigurdsson para lanzar los contraataques.
Sampaoli, conocedor del estilo de juego islandés, arrancará de inicio con Eduardo Salvio como carrilero diestro, en una demostración de que Argentina buscará llegar a la línea de fondo con los laterales en su intento por conseguir superioridad numérica en tres cuartos de campo.

La renovada Nigeria choca contra la curtida Croacia
Uno de los equipos más jóvenes del Mundial necesitará crecer muy rápido.
Nigeria dependerá en gran medida del capitán John Obi Mikel, de 31 años, para que encamine a las bisoñas Súper Águilas en su duelo ante Croacia, y su contingente de curtidos mediocampistas en Kaliningrado el sábado. El partido por el Grupo D enfrenta al centrocampista Mikel y a una joven alineación nigeriana ante un conjunto croata comandado por un grupo de volantes que llega como una de los bloques más experimentados de todo el Mundial: Luka Modric y Mateo Kovacic, del Real Madrid, junto a Ivan Rakitic, del Barcelona.
“Somos un equipo muy joven y debemos jugar sin presión”, dijo Mikel, ex del Chelsea y quien actualmente milita en el fútbol chino. “En este equipo tenemos energía, queremos pelear, estamos determinados a hacer bien las cosas y sabemos que podemos hacerlo”.

