La etapa de hoy, sábado, en un trayecto plano de 8.9 kilómetros (5.5 millas) en el centro de la ciudad portuaria de Rotterdam no representa ninguna dificultad especial, pero Armstrong, que solía dominar a sus rivales en la contrarreloj, ha aflojado últimamente en esa disciplina.
El año pasado, su fracaso en la contrarreloj de Annecy fue un golpe fatal para su ambición de retornar al Tour con una octava victoria, y el estadounidense debió conformarse con el tercer puesto.
“No voy a ganar el sábado [hoy], lo sé”, afirmó Armstrong. “Estas contrarreloj... No sé, ya no las tengo”.
Armstrong conquistó sus siete victorias seguidas en el Tour con un firme desempeño en las montañas y las contrarreloj. Pero al filo de los 39 años de edad, carece de explosividad en la carrera contra el reloj.
Como si fuera poco, el ciclista que sobrevivió el cáncer tuvo una temporada complicada en la que no halló el tiempo para practicar todo lo que el Tour exige.
Armstrong debía competir en las contrarreloj en el Circuito de la Sarthe y la Vuelta de California en esta temporada, pero tuvo que retirarse de ambas competencias debido a una enfermedad y un choque.
“Practicó algo la contrarreloj, pero ha estado luchando constantemente por entrar en forma”, dijo el director deportivo de Armstrong en el equipo RadioSchack, Johan Bruyneel.
Sin embargo, Armstrong insinuó una mejoría el mes pasado en la Vuelta de Suiza cuando llegó segundo después de un sólido desempeño en la etapa final de la competencia.
Entre los favoritos para el prólogo del Tour hoy están el campeón olímpico en la especialidad Fabian Cancellara, de Suiza, los británicos Bradley Wiggins y David Millar, y el alemán Tony Martin.
Martin ganó la contrarreloj en la Vuelta de Suiza delante de Cancellara y el estadounidense David Zabriskie, otro candidato a la victoria.
“Por cierto, ganar esta etapa es un gran objetivo”, afirmó Martin. “Ojalá pueda lograrlo mañana [hoy]”.
Las esperanzas de Armstrong mejoraron algo este año por el hecho de que hay sólo una gran contrarreloj durante la carrera de tres semanas, un tramo de 52 kilómetros entre Bordeaux y Pauillac en vísperas de la llegada en los Campos Elíseos.
Pero el trayecto, que incluye 23 pasos de montaña, presumiblemente favorece también al campeón del año pasado, el español Alberto Contador, al que se considera el mejor escalador del mundo.
La carrera presenta una exigente semana final en los Pirineos, con cuatro etapas en las montañas que separan Francia de España. El mítico Tourmalet, uno de los puertos de montaña más difíciles en el ciclismo, será escalado dos veces.
“La ruta es mejor que la del año pasado porque hay más montañas”, comentó Contador. “Y terminar con el Tourmalet es muy positivo para mí”.
Armstrong admitió que el Tour de este año será uno de los más difíciles.



