Por primera vez en su historia, los Astros de Houston se proclamaron campeones de la Serie Mundial, al doblegar el miércoles 5-1 a los Dodgers de Los Ángeles en el séptimo y definitivo encuentro.
Los integrantes del equipo dedicaron su actuación en la postemporada a su ciudad, duramente afectada este año por el huracán Harvey.
Portaron la leyenda “H Fuerte” en el jersey, a fin de desearles fortaleza a los damnificados. Ahora, le han dado un estímulo más especial a la ciudad, el título que se había negado a la franquicia desde que apareció en 1962 con el mote de los Colt .45s.

“Siempre he creído que podíamos lograrlo”, manifestó el intermedista venezolano José Altuve. “Hicimos esto por todos ellos”.
George Springer comenzó la noche triunfal con un doblete ante un ineficiente Yu Darvish en el primer turno del duelo. En un santiamén, la pizarra se colocó en 2-0.
Springer sacudió su quinto vuelacerca, empatando la marca que impuso Reggie Jackson e igualó Chase Utley, al batear bambinazo por cuarto juego seguido, un récord, lo que puso el duelo 5-0 en la segunda entrada. Y el séptimo juego careció del suspenso y las volteretas de los anteriores en esta Serie Mundial.
“Houston, vamos a casa como campeones”, declaró Springer luego de recibir el trofeo al Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, rebautizado este año con el nombre de Willie Mays.

El campocorto Carlos Correa convirtió la fiesta del título en algo más.
Tras conceder una entrevista a la TV, el puertorriqueño puso una rodilla en tierra y le propuso matrimonio a Daniella Rodríguez, ex Miss Texas.
“¿Sí?”, le preguntó, mientras le ponía una sortija. La joven aceptó, en llanto. Altuve es uno de los cuatro jugadores que estaban con el club en 2013, cuando sufrió 111 derrotas luego de mudarse de la Liga Nacional a la Americana.
Por lo tanto, es testigo de primera mano de la forma en que este equipo pasó de ser colista de las Grandes Ligas a conquistar algo inédito.

El venezolano tuvo también una posición de privilegio para hacer el último out, un rodado de Corey Seager al intermedista.
“Atrapé ese último out para que los Astros fueran campeones. Fue un rodado hacia mí, lancé a primera y supe que era el momento más feliz de mi vida en el béisbol”, comentó. Ya con la ventaja, el mánager A.J. Hinch retiró al abridor Lance McCullers Jr. en cuanto propinó su cuarto pelotazo del encuentro. Así, comenzó un desfile de cuatro relevistas que lograron preservar la delantera.
Charlie Morton, normalmente abridor, finalizó el juego con cuatro entradas de excelente desempeño para llevarse la victoria.
Recordados hasta ahora por su viejo Astrodome de la era espacial, sus uniformes con los colores del arco iris y sus dolorosas derrotas, los Astros quedan ahora en la memoria como monarcas, al fin, en su 56ta temporada. Asimismo, los Astros completaron la colección de los trofeos principales para Texas.
Al menos algún equipo de ese estado había sido ya campeón del Super Bowl, la NBA, el hockey sobre hielo, el football americano colegial, así como el básquetbol universitario de hombres y mujeres.
Faltaba un título de la Serie Mundial.

Este año, Houston ganó 101 juegos para ceñirse la corona de la División Oeste de la Liga Americana.
En la serie de campeonato, triunfó en el sexto y séptimo juegos.
Los Astros se unieron a los Reales de 1985 como los únicos clubes que han ganado un par de séptimos juegos en el mismo año.
Para los Dodgers, continuó la sequía de títulos de la Serie Mundial, que se remonta a 1988.
Por los Dodgers, Clayton Kershaw recetó 11 ponches, la mayor cantidad de un pícher en un primer juego de la Serie Mundial desde 1968.
El primer encuentro se resolvió en dos horas y 28 minutos.
Fue el más breve de una Serie Mundial desde el cuarto compromiso entre Toronto y Atlanta, en 1992. Jimmy Key y los Azulejos ganaron aquel duelo por 2-1 en 2:21 horas.
LATINOS APORTARON EN GRANDE A LOS ASTROS
Los jugadores latinos, entre ellos los venezolanos José Altuve y Marwin González, el boricua Carlos Correa y el cubano Yuli Gurriel, aportaron en grande a la Serie Mundial de béisbol.
Muchos de ellos hicieron méritos suficiente para llevarse el MVP (Jugador Más Valioso) de no ser por la arrolladora ofensiva del estadounidense con sangre boricua y panameña George Springer.
La Serie Mundial contó con 25 bambinazos entre los dos equipos, cuatro por encima del anterior récord de 21 desde 2002, cuando los Angelinos vencieron a los Gigantes.
En un festival de cuadrangulares, los Astros vencieron en el segundo partido a los Dodgers 7x6 en 11 innings, que en ese momento empataba el tope a un triunfo por bando. Ocho bambinazos de manera combinada (cuatro por cada equipo) se conectaron en ese desafío para establecer un récord para un partido de Clásico de Otoño.
El quinto juego, en Houston, también fue un dramático encuentro que duró 10 entradas y más de cinco horas, con triunfo de los Astros de 13x12, que los puso al frente en el tope 3 victorias a 2.

Los Astros levantaron el trofeo por primera vez luego de 55 años de creada la franquicia texana.
En tanto, los Astros le prohibieron a los Dodgers capturar su séptimo trofeo de campeones de Serie Mundial, ya que fue en 1988 la última vez que se titularon en un clásico de octubre a costa de los Atléticos de Oakland.
En la actual Serie Mundial compitieron 12 jugadores latinoamericanos y dos japoneses, Darvish y Kenta Maeda. Los Astros comandaron la participación latina con siete jugadores y los Dodgers con cinco.
Los de mayor participación fueron Puerto Rico y Cuba, con cuatro y tres jugadores, respectivamente, seguidos por dos de Venezuela y uno de República Dominicana, México y Curazao.
