ATENAS (AP). En cualquier mapa, no hay duda de que Grecia está en Europa. Incluso, el nombre del continente proviene de la mitología griega.
Sin embargo, la historia y otros factores ofrecen un cuadro menos claro sobre el lugar de esta antigua ciudad en el mundo: enclavada en occidente, recibe fuerte influencia de oriente por su vecindad con él.
Esa dualidad se manifestará en plenitud durante los Juegos Olímpicos, cuando los visitantes podrán ver la Acrópolis y otros hitos de la civilización occidental, mientras disfrutan música y comida con inequívoco sabor turco.
Muchos griegos celebran esa compleja mezcla, mientras que otros prefieren mostrar una Atenas moderna. La municipalidad, por ejemplo, planta árboles en las avenidas para dar a la ciudad "un toque europeo''.
La preparación de los Juegos Olímpicos ha traído mejoras y modernizaciones a la ciudad, en su tren subterráneo, carreteras y servicios, pero persisten las grandes congestiones de tránsito.
Cuando se realizaron las primeras olimpiadas de la era moderna, en 1896, Atenas sólo tenía unos 100 mil habitantes, y otras tantas ovejas. Hoy, la zona urbana ateniense es una masa de cemento con más de cuatro millones de personas que viven en el único valle al que está limitada la urbe a raíz de un conflicto.

