GYOR, Hungría (AP). Miklos Feher, el jugador húngaro que cayó fulminado sobre el terreno de juego y murió poco después, fue enterrado ayer miércoles rodeado de ex compañeros y aficionados al fútbol.
Feher, de 24 años, colapsó el domingo mientras jugaba en la liga portuguesa con su equipo, el Benfica. El martes fue repatriado a Hungría.
Los resultados de la autopsia no han determinado la causa de su muerte y se ha abierto una investigación para estudiar el motivo de su deceso.
Una delegación de 170 jugadores y de representantes de la liga portuguesa viajaron junto a Feher en el avión que lo transportó a Hungría para su funeral.
Cientos de aficionados asistieron al entierro en el cementerio de la localidad de Gyor.
Sólo familiares e invitados pudieron ingresar a la capilla donde velaron el cadáver de Feher.
El Benfica anunció que retiraría la camiseta número 29 de Feher.
Por otra parte, en Lisboa, el diario A Bola publicó, ayer miércoles, unas declaraciones de Vieira en las que señaló que la muerte del jugador lo han hecho recapacitar sobre su futuro al mando del equipo.