El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) Thomas Bach trazó ayer paralelos entre los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, diciendo que la justa fue un éxito a pesar de los pronósticos agoreros.
Agregó que los Juegos y el triunfo de Trump reflejaron la diferencia entre la “opinión publicada y la opinión pública... entre la percepción y la realidad”. Antes de los Juegos de Río se habló por meses de posibles problemas de seguridad, de la calidad del agua, del virus del zika y del programa de dopaje del deporte ruso. Pero Bach dijo que la justa tuvo una teleaudiencia y una repercusión en las redes sociales récord, y que el éxito de la competencia fue un verdadero “milagro” a la luz de la severa recesión y la crisis política que enfrentaba Brasil.
Hablando ante la asamblea general de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales, Bach se esforzó por contrarrestar las críticas al movimiento olímpico derivadas de escándalos de dopaje, de los problemas que tuvieron los organizadores de Río 2016 y de la inquietud en torno a los costos asociados con la organización de los Juegos. Justificó la decisión del COI de no suspender a todos los deportistas rusos diciendo que decenas de líderes mundiales habían avalado esa posición. La Agencia Mundial Antidopaje había pedido la suspensión de todo el equipo ruso, pero el COI dejó que las federaciones internacionales fuesen las que decidiesen quiénes podían competir.


