Felipe Baloy se equivocó.
Pero cuántos de nosotros no lo hemos hecho.
Quiso jugar el partido de su vida, pero no le salió.
Quiso ser el líder de una selección de Panamá que estaba ilusionada con ir directo al Mundial, pero no siempre los sueños se convierten en realidad.
Dicen que el tiempo no perdona y esa es la verdad.
Recuerdo hace 12 años, cuando iba al Rommel y Panamá luchaba en un nuevo territorio llamado hexagonal y Baloy era de los pocos que no le pesaba la responsabilidad.
Un líder. Un caudillo.
Por eso mi pregunta.
Por eso mi cuestionamiento en la zona mixta al final del partido.
No para humillarlo.
Al contrario, mi intención era hacerle entender que una carrera como la suya no merecía terminar así.
¿Que Baloy no es el único culpable de la goleada?
No
¿Qué bailaron a todo el equipo? Sí.
El tema es que Baloy nunca debió estar en esa posición.
Bolillo Gómez quiso respetar su trayectoria alineándolo ante una rápida Estados Unidos y pagó el error.
Ahora, eso no justifica la reacción de Baloy.
Un hombre con tanto recorrido futbolístico, con experiencias en Brasil y México, no puede reaccionar así.
Si sales al minuto 45 con el marcador 3 a 0, creo que algo salió mal.
Me sorprendió que un hombre de su trayectoria explotara solo por hacer un cuestionamiento de actuación individual.
¿Que no es fácil hablar después de una goleada?
Claro que no.
A nadie le gusta que lo cuestionen después de no lucir bien en el partido que tú mismo calificaste en la previa como el más importante de tu vida.
El tema es que Baloy es un profesional.
Un profesional de carne y hueso que se equivocó.
Como tú, como yo.
