‘Bárbaro’, el caballo ganador del Derby de Kentucky, fue sacrificado ayer, lunes, por la mañana, tras complicaciones por la fractura que sufrió durante la carrera Preakness, en mayo pasado.
"Llegamos a un punto en que iba a ser difícil que él no sufriera dolor", dijo Roy Jackson, copropietario del caballo. "Fue la decisión correcta, y el momento oportuno. Todo el tiempo dijimos que podría llegar una situación en que las cosas se complicaran para él, y que entonces tomaríamos una decisión".
Durante el fin de semana, la condición del potro se agravó, cuando fue necesaria una cirugía a fin de insertarle dos clavos de acero en un hueso de la pata trasera derecha.
Los dueños del caballo, Roy y Gretchen Jackson, vieron al caballo la mañana de ayer, lunes, y tomaron la decisión tras consultarla con Dean Richardson, jefe del equipo de cirujanos que lo atendía.
El 20 de mayo, ‘Bárbaro’ fue trasladado al New Bolton Center, unos 48 kilómetros al suroeste de Filadelfia, en Kennett Square, unas horas después de fracturarse la pata derecha. El potro fue sometido a una intervención de cinco horas, para unir dos articulaciones, y se recuperaba de una lesión a la que prácticamente ningún caballo sobrevive.
‘Bárbaro’ se mantuvo con vida ocho meses más, aunque nunca volvió a caminar con un trote normal.
Muchos estadounidenses habían enviado mensajes a los dueños de ‘Bárbaro’ para manifestarles su solidaridad.
