Incluso con el título en el bolsillo, el Barcelona aspira a seguir imbatido esta temporada en la Liga española al afrontar mañana, domingo, el gran duelo contra el Real Madrid, invencible desde hace tres años en la escena europea.
En el Camp Nou, dos dominadores van a medirse este fin de semana: la hegemonía del Barsa en España, tras conquistar su séptima Liga en 10 años el pasado domingo, y la supremacía europea del Real Madrid, vigente doble campeón de la Champions y clasificado el martes para una tercera final continental, la cuarta en cinco años.

Obviamente, por primera vez desde 2008, el clásico de la Liga no será relevante desde el punto de vista numérico, con un Barsa ya campeón y un Real que tiene asegurada la clasificación para la Liga de Campeones el próximo año.
Pero, el Clásico sigue siendo el Clásico, “el partido más grande del mundo”, como lo calificó el defensa barcelonista Lucas Digne. Y los desafíos anexos están presentes en muchos ámbitos. Ante todo está esa rivalidad histórica entre estas dos instituciones centenarias: su 238ª confrontación oficial mañana será como un desempate tras el triunfo merengue en la Supercopa de España en agosto (3-1, 2-0), y la revancha azulgrana en Liga a finales de diciembre (3-0). Y es el quinto clásico de la temporada contando el amistoso de Miami en julio pasado.
