SILVERSTONE, Gran Bretaña (EFE). - El brasileño Rubens Barrichello (Ferrari F2003 GA) consiguió una sorprendente victoria en el Gran Premio de Gran Bretaña, marcado por el salto a la pista de un espontáneo que obligó a neutralizar la carrera, por delante del colombiano Juan Pablo Montoya (Williams FW25 BMW), que ya es tercero en el mundial, el finlandés Kimi Raikkonen (Mclaren MP4/17D Mercedes).
La irrupción en la pista de un espontáneo en la vuelta duodécima, vestido con una falda de color verde y con unos grandes papeles en la mano, sembró el desconcierto entre los pilotos, que temieron no solo por su vida, sino por la del loco ya que en el punto donde saltó los coches marchaban a 300 km. por hora.
La neutralización de la carrera alteró notablemente los planes de las escuderías, ya que todos decidieron detenerse para repostar y cambiar neumáticos por primera vez y cambiar la táctica originalmente prevista.
Los Toyota del brasileño Cristiano Da Matta y del francés Olivier Panis, que se habían detenido en la sexta vuelta cuando se neutralizó por primera vez la carrera para retirar unos restos del carenado del habitáculo de Mclaren-Mercedes del británico David Coulthard, pasaban a encabezar la carrera, después de la segunda neutralización.
En la salida el italiano Jarno Trulli (Renault R23B) arrebataba el primer puesto a Barrichello y Fernando Alonso hacía también una gran arrancada por el lado derecho de la pista en la que adelantaba al brasileño Cristiano Da Matta (Toyota) y al colombiano Juan Pablo Montoya (Williams FW25 BMW).
La siguiente víctima de Alonso iba a ser el alemán Michael Schumacher (Ferrari F2003 GA), quinto, pero este, sin ningún pudor echó fuera de la pista a Alonso, que puso dos ruedas en la hierba a más de 300 km/h., y eso permitió a Montoya recuperar su puesto perdido en la salida.
Montoya se vio obligado durante toda la carrera a remontar, y en la vuelta 18 superó a su compañero de equipo el alemán Ralf Schumacher para ascender a séptima posición, desde ahí hasta el final atacó, pero al final no pudo dar caza a Barrichello para sumar su tercer segundo puesto consecutivo.
En la vuelta 38, cuando era tercero, se detendría Alonso para repostar y cambiar neumáticos, pero iba a ser el principio del fin. El coche con un problema eléctrico no dejaba al motor subir por encima de cinco mil vueltas y al tratar de incorporarse a la pista se paraba.
No solo perdió Alonso un tiempo precioso mientras los mecánicos trataban de arrancar el coche, al final a empujones, sino que dejaron de funcionar todas las ayudas electrónicas como el control de tracción, lo que no impedía al asturiano rodar más rápido que algunos coches que le precedían.
Pero la avería fue en aumento, afectó finalmente al cambio que se volvió loco y no tuvo más remedio que abandonar en la recta de meta cuando había llegado de nuevo al octavo puesto, que le daba un punto, y amenazaba a Cristiano Da Matta para conseguir otro más.

