Alemania, que tiene entre sus motivos de orgullo ser pionera en la explotación de los datos (big data), sigue apostando para el Mundial de 2018 en sus herramientas interactivas, que permiten a los jugadores un análisis más profundo de sus actuaciones y de las de sus rivales.
“Los jugadores de ahora son de otra generación, que necesita una estimulación visual”, constata el seleccionador Joachim Löw.
“No son simples receptores de órdenes, quieren ver y volver a ver por ellos mismos las acciones del juego bajo ángulos diferentes. Quieren información, críticas y, sobre todo, soluciones”, apunta.
México, rival del debut mundialista del domingo en Moscú, no tiene secretos para ellos, si son ciertas las palabras del analista jefe de la Mannschaft, Urs Siegenthaler, cuyo lema es “Un partido se decide antes de que comience”. “Cuando cometemos un error de situación o de pase, en la grada, en la televisión, todo el mundo puede ver instantáneamente lo que se hubiera tenido que hacer, pero nosotros en el campo tenemos una visión diferente”, afirma el volante defensivo Joshua Kimmich.
“En video se ven las otras opciones que se nos planteaban. A largo plazo, este trabajo brinda los pilares para mejorar, si uno analiza las propias debilidades con un ojo crítico”, subraya.
Para los que tienen especial curiosidad por sus propias informaciones, el cuerpo técnico les envía directamente las acciones interesantes de su análisis a su propio teléfono móvil.
Entre las virtudes del sistema alemán está la eficacia con el uso del tiempo, evitando tener que revisionar partidos enteros, algo especialmente valioso en un torneo donde hay encuentros cada pocos días.
“Antes te citabas con un jugador y veías el video con él. Ahora pueden hacerse su propia visión del asunto”, destaca el mánager de la Mannschaft, Oliver Bierhoff.
