Hernán Bolillo Gómez está a punto de vivir su etapa más importante como técnico de la selección de fútbol de Panamá.
Las eliminatorias mundialistas de la Concacaf están entrando a su parte crítica y Gómez reconoce que estos últimos seis partidos que restan de la hexagonal final dirán si Panamá está listo o no para clasificar a su primer Mundial.
Para Bolillo este momento le recordó una etapa muy importante en sus primeros pasos como miembro del cuerpo técnico de la selección colombiana cuando el cuadro cafetero soñaba con avanzar al Mundial de Italia 1990.
Colombia tenía 28 años sin avanzar a una Copa del Mundo, desde su primera y única participación en Chile 1962.
Fue aquí que el oriundo de Medellín apuntó a cuatro aspectos clave que incidieron en la transformación del futbolista colombiano, hechos que hasta el día de hoy mantienen al conjunto cafetero como uno de los 10 mejores equipos del mundo.
Estos cuatro aspectos fueron revelados por el líder del banquillo panameño el pasado viernes en un conversatorio en la sede de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede).
Gómez señaló que se vienen dos finales para el onceno panameño en su camino a Rusia 2018, empezando de visita en Costa Rica el próximo jueves 8 de junio y cerrando en casa el próximo martes 13 en el primer partido de la segunda vuelta ante Honduras.
En su exposición ante los empresarios panameños, el también extécnico de la selección de Ecuador arrancó con la primera clave para clasificar a un Mundial.
“El primer punto importante es trabajar al futbolista como persona”, destacó Gómez.
El cuatro veces mundialista detalló cómo tuvieron que empezar a modificar el comportamiento de los jugadores, desde su forma de vestir, su manera de hablar en público, hasta sus modales a la hora de comer.
“La transformación del futbolista a un ser profesional es muy importante”.
Presente en los Mundiales de 1990, 1994 y 1998 con la selección colombiana, reconoció que sus orígenes, a diferencia de la gran mayoría de los futbolistas colombianos, parten de una familia de clase media alta.
Esto le dificultó en sus inicios en el fútbol, por lo que decidió“comprar ropa de segunda” para poder relacionarse más fácil con sus compañeros.
Al contar con un grado más alto de educación, Gómez entendió la importancia de los valores y debido a eso cuando llegó a ser entrenador comprendió que debía instaurarlo en sus jugadores para transformarlos en verdaderos ejemplos para todo el país, tanto dentro como fuera de la cancha.
La segunda clave mencionada por el estratega colombiano de 61 años es: “Como uno vive, uno juega”.
Aquí señaló un detalle que desde su llegada hace tres años a Panamá le ha costado inculcarle a los jugadores y ese es el “sentido de pertenencia”.
Explicó cómo los jugadores de la selección de Italia cantan el himno con una pasión y cómo, por el contrario, ve en algunas ocasiones a sus dirigidos cantando el himno nacional bajito y sin mucha emoción.
Una de las cosas que siempre procura trasladarle a los jugadores que llegan a la selección nacional es abrirles los ojos a lo que está sucediendo en el país para desarrollarle “ese amor a la camiseta”, para que sepan a quiénes están representando.
“Y es que si no conoces a tu país, ¿cómo lo vas a querer?”, se preguntó.
Gómez detalló cómo antes de los entrenamientos intenta hacerles preguntas a sus jugadores sobre lo que está ocurriendo en Panamá para mantenerlos alerta a todos los temas, no solo los deportivos.
La tercera clave en su discurso son dos palabras que todo equipo debe tener: “solidaridad y tolerancia”.
El responsable de guiar a Ecuador a su primer Mundial en 2002 destacó la importancia de tener un equipo que se sacrifica en la cancha por el otro, que siempre corran todos juntos.
En este punto puso como ejemplo al delantero Blas Pérez y cómo deja todo en la cancha pese a sus 36 años, algo que contagia a todo el grupo.
Bolillo concluyó su exposición en Apede con la cuarta clave para el éxito, un tema que para él es “ la más difícil para los futbolistas”.
Y al igual que en la anterior, utilizó dos palabras: “admiración y respeto”.
Dos palabras que el exjugador del Independiente de Medellín señaló que todo grupo no debe tener problema en manifestar.
Lastimosamente confesó que cuesta manifestar la admiración por un compañero y no solo en el plano deportivo.
“Tristemente, si vemos a alguien que está triunfando, lo queremos bajar”.
En este punto detalló que hay algo que siempre procura que sus equipos tengan y que sin ello no hay chance.
“Para triunfar hay una sola palabra: orden. Si no hay orden, no triunfas”.
Desde el parado del equipo en la cancha, al estado de las habitaciones de sus jugadores cuando están concentrados en el exterior, todo fue señalado como ejemplos que de una u otra forma inciden a la hora de alcanzar o no una meta trazada.
“Estamos trabajando para que la selección nacional sea un ejemplo para el país”, puntualizó el encargado del seleccionado panameño, ante el aplauso de todos los presentes.





