LeBron James suele poner esmero en su forma de vestir, dentro y fuera de la cancha.
Así, la prenda que eligió ayer no fue accidental.
Vistió una camiseta negra y sin mangas, con la imagen de un duende celta, verde y dorado, que lanza un golpe.
Ello solo podía tener un significado: Los Celtics son sus próximos adversarios. James escribirá un nuevo pasaje en su rivalidad con la franquicia más exitosa en la historia de la NBA a partir de hoy, cuando los Cavaliers de Cleveland abran la final de la Conferencia del Este en Boston.
Será la sexta vez que James enfrente a los Celtics en los playoffs.
Frente a Boston, el astro ha vivido algunos episodios maravillosos y otros que preferiría olvidar.
Así, aunque la camiseta está relacionada con el alma mater de James _la secundaria St. Vincent-St. Mary de Akron_, fue también una referencia indudable a Boston, el equipo al que más ha enfrentado el destacado jugador en postemporada.
“Son un oponente muy bueno”, dijo James respecto de los Celtics, tras una práctica con la cual concluyó el largo periodo de descanso de los Cavs, que barrieron a los Raptors de Toronto.
Los Celtics llegan a la final tras sobrevivir una serie de siete duelos frente a Washington. Boston no avanzaba a estas instancias desde 2012.
James busca su séptimo viaje consecutivo a la final de la NBA (cuatro con Miami).
La última vez que el alero estelar fue eliminado antes de la final de la NBA fue en 2010, ante los Celtics.
