No cuenta con el brazo más potente de la liga ni es un atleta de condiciones físicas excepcionales, pero el mariscal de campo de los Patriots de Nueva Inglaterra, Tom Brady, va camino a convertirse en uno de los jugadores más exitosos de la historia del fútbol americano profesional.
Siempre relegado a un segundo plano, especialmente en la presente temporada, después de la gran actuación individual del mariscal de campo de los Colts de Indianápolis, Peyton Manning, y la irrupción en la liga del novato de los Steelers de Pittsburgh, Ben Roethlisberger, Brady ha sabido, sin embargo, siempre manejar mejor que cualquier otro las situaciones complicadas.
Brady comenzó a reivindicar su condición de profesional decisivo cuando el pasado domingo se enfrentó a Roethlisberger una lección en cada uno de los aspectos de juego.
Y es que la capacidad de surgir en los momentos más oportunos de Brady ha sido una de las principales razones por las que los Patriots, que además cuentan con jugadores de mucha calidad tanto en su equipo ofensivo como defensivo, viajarán por tercera vez al "Super Bowl" en las últimas cuatro campañas.
Su modestia, sencillez y concentración dentro y fuera del campo de juego ha convertido a Brady en modelo de lo que puede ser un mariscal de campo que tiene como filosofía hacer que su equipo sea ganador.
A partir del próximo 6 de febrero, Brady puede tener ya en su poder el tercer título de campeón del Super Bowl.

