Brasil y México se enfrentan en octavos de final en un duelo que tiene ya aroma a clásico, y que se disputa en medio de la tendencia en Rusia de romperse el orden establecido. Con Cristiano Ronaldo y Lionel Messi fuera de juego, Neymar tiene la gran oportunidad de dar el salto definitivo y por fin ponerse a la altura de la dupla dominante del fútbol contemporáneo.
La Seleçao y el Tri tienen una larga historia común. En los mundiales se han visto las caras en cuatro ocasiones, con un balance favorable de tres victorias y un empate para los suramericanos. México, que no ha logrado marcarle un gol (11 tantos en contra), se aferra al 0-0 de hace cuatro años, cuando Memo Ochoa firmó un recital de paradas. “El favoritismo viene de ustedes [los periodistas], la camiseta no gana partidos, tenemos el ejemplo de Alemania”, recordó el brasileño Casemiro.
Para el técnico brasileño Tite la principal duda es la presencia de Marcelo en el lateral izquierdo. El defensa sufrió un espasmo en la espalda en el triunfo 2-0 ante Serbia y fue sustituido por Filipe Luis, que entraría en el 11 titular si no llega su compañero. En el otro lateral, Danilo se recuperó de su lesión en el muslo izquierdo.
Tite deberá elegir entre él y Fagner, titular convincente en las dos últimas jornadas. Es baja segura ante México Douglas Costa, con un problema en el muslo derecho. Todo indica que el técnico apostará de nuevo por Willian y Gabriel Jesús para acompañar en el ataque a Neymar, acusado de “exagerar las faltas y tirarse muchísimo” por el capitán mexicano Andrés Guardado.
Detrás estará Coutinho, el jugador más desequilibrante de la Seleçao en el torneo, con dos goles para abrir el marcador ante Suiza (1-1) y Costa Rica (2-0), además de una asistencia -a Paulinho- y mostrar complicidad con Neymar ante Serbia.
“Es el partido de nuestras vidas”, reconoció Guardado. El reto: vencer a la cinco veces campeona mundial, que no ha sido eliminada en octavos desde Italia-1990.

