Brasil salió de la penumbra con la lámpara de Tite. Perú dejó el purgatorio con las letanías de Gareca. Responsables por el renacer y auge de sus equipos, ambos entrenadores pondrán a prueba sus poderes hoy en el Maracaná, en la batalla final por la Copa América.
Aunque hoy sus anticuerpos con la hinchada son altos y se ha ganado abucheos en algunos partidos, Tite es el gestor de la mejor versión de Brasil de la última década. El hombre, de 59 años, natural de Río Grande do Sul, a quienes sus dirigidos llaman el comandante, llegó al cargo en 2016 después de haber llevado al Corinthians a ser campeón de la Copa Libertadores 2012 y campeón del Mundial de Clubes. Y asumió a un Brasil que en 2014 había sido maltratado 7-1 en su propio Mundial por Alemania, y eliminado de la fase de grupos de la Copa América Centenario nada menos que con un gol de mano en un juego contra Perú.
Rediseñó el equipo e hizo un trabajo de recuperación de la identidad del juego brasileño. De su mano, Brasil fue el primer país en clasificar a Rusia 2018 cuando todavía no se terminaban las eliminatorias y, aunque cayó en cuartos de final por 2-1 ante Bélgica, le renovaron la confianza.
El tigre Gareca
Cuando era jugador de Argentina, el gol de Ricardo Gareca en 1985 puso el 2-2 contra Perú en las eliminatorias mundialistas. Los incas se fueron a un repechaje que perdieron y durante años nunca estuvieron tan cerca de ir a una Copa del Mundo. El Tigre sería luego el encargado de armar un equipo con jugadores que aún no habían nacido cuando Perú fue por última vez a un Mundial, en 1982.
Aunque fue un comienzo accidentado y lleno de críticas, el trabajo táctico y psicológico hizo que los jugadores peruanos creyeran de nuevo en su talento.
El melenudo devolvió al Perú el toque rápido de balón al ras del piso, le dio organización, orden y ganas de gol. Así consiguió llevar a Perú como último clasificado al Mundial de Rusia-2018, tras un repechaje con Nueva Zelanda.
Hoy vuelve a una final de Copa América después de 44 años ante una Brasil que la goleó 5-0 en partido de fase de grupos.
