Asegurado el pase a los octavos de final, el técnico de Brasil tenía dos tareas para el trayecto aéreo entre Moscú y Sochi: tomarse una caipirinha y abrir los expedientes a mano sobre México. “Aparentemente, estoy en paz ahora”, dijo Tite luego del triunfo 2-0 ante Serbia para ganar su grupo de primera ronda.
“Esto es un gran desafío”, añadió. “Este es apenas el 24to partido al mando del equipo. No son muchos. Tenemos muchos jugadores de fama mundial y hay que encontrar la armonía y conocerlos a todos.... No siempre puedo conciliar el sueño”.
Tite desbordaba buen humor: acababa de conseguir su 19na victoria al frente de la verdeamarela y procedió a hacer una evaluación positiva de la selección tras superar una primera fase en la que el equipo no mostró la superioridad que muchos esperaban tras la forma en que arrolló a sus rivales en las eliminatorias.
Pero al menos Brasil sentía alivio en un Mundial cargado de sufrimiento y adversidad para las selecciones de fuste. “Hemos respondido a la presión. Somos un equipo equilibrado y tenemos recambios para todo, lo cual es importante”, resumió el entrenador de 57 años.
La victoria ante Serbia plasmó lo que Tite quiere imponer: un equipo que sepa manejar el ritmo de los partidos y que lance ráfagas de ataque con Neymar, Phillippe Coutinho y Gabriel Jesús al frente; que recurra al contragolpe en ciertos pases y despliegue una granítica defensa (solo un gol encajado hasta ahora). “Durante mi carrera, me han tachado de todo. Primero, que era ofensivo, después que defensivo”, señaló Tite. “Pero yo tengo una idea clara. Lo importante es el equilibrio”.
Al llegar al estadio Spartak en Moscú, los brasileños pudieron enterarse de la eliminación de Alemania, el cuarto campeón reinante en despedirse en la fase de grupos en los últimos cinco mundiales. Los brasileños llegaron a la última fecha sin tener la clasificación asegurada y una derrota ante Serbia hubiera significado en el mismo día el naufragio de dos selecciones que entre sí acumulan nueve campeonatos.
En cambio, la selecao superó la primera por 13ra ocasión consecutiva, racha que se remonta a México 1970.
Al final, Brasil quedó primero en el grupo E y deberá medirse con México en octavos, pero sumó otra baja, la del lateral izquierdo Marcelo, por un problema en la espalda. Ya había perdido por lesión al lateral Dani Alves poco antes del Mundial. El también lateral Danilo y el extremo Douglas Costa están igualmente lesionados.
