El primera base venezolano Miguel Cabrera, de los Tigres de Detroit, permaneció varias horas en una comisaría de las afueras de la ciudad de Detroit durante la mañana del sábado después que los agentes del orden acudieron a su casa para responder a una llamada relacionada con “problemas domésticos”.
La Policía informó ayer que Cabrera había llegado borracho a su domicilio y comenzó a pelearse con su mujer, Rosangel Cabrera, quien fue la que llamó a los agentes para que la ayudasen.
Una prueba de alcoholemia encontró que Cabrera sobrepasaba el nivel que la ley permite para poder conducir. Sin embargo, no fueron presentados cargos en su contra ni el matrimonio Cabrera necesitó atención médica.
“Pensamos que ambos contribuyeron a la violencia doméstica”, declaró el jefe de Policía de Birmingham, Richard Patterson. “Se trató de un incidente menor y lo único que les quedaron fueron algunas marcas en sus caras, pero no pudimos determinar quién fue el agresor”.