Algunas de esas victorias, sin embargo, contienen ingredientes adicionales. Son no solo triunfos especiales, además de eso, vislumbran el potencial de un corredor con perspectivas de convertirse en un ídolo sobre una pista de carreras.
Recordar a caballos nacionales como 'Kazán', 'Brigadier', 'Iván', 'Tojo', 'Montecarlo', 'Barremina', 'Leonardo', 'Pancho Marimba', 'Evaristo', 'Figo' y 'Cortisol', con sus hazañas pisteras frescas en la mente de muchos hípicos, evidencia la nostalgia y necesidad de generar un producto capaz de ir de los grandes desafíos.
'Cafajeste' espera su turno. Tras ganar el Clásico del Caribe, el mimado de Rafael Fernández ha sido llevado con paciencia hasta el momento preciso.
Pero hace un par de semanas, irrumpió en la escena un caballo especial. Es uno de esos corredores que impacta solo con verle caminar en el padoock.
'Cachito' subió a la pista de Juan Díaz con nada más tres carreras como dosañero, y un triunfo en el Clásico Navidad, para medirse a caballos de mayor edad y experiencia en la prueba reina de la velocidad para los nacionales, el clásico Heraclio Barletta Bustamante.
No era fácil esta tarea. Antes de eso, el descendiente de 'Jed Forest' solo había vencido a caballos de su generación. El reto de exponerlo ante 'Gotti', 'Ultrasónico', 'Redactor', 'El Ronero', 'Sciuppa Femina' entre otros, constituía un riesgo, tal vez calculado por Rubén Orillac, pero a fin de cuentas, la tesis del ejemplar joven ante los muy corridos estaba de nuevo en boga.
Y el nieto de 'Charlie' sacó precisamente esa cualidad de sacrificio y entrega en la pista. Ganó con autoridad y convenció a los escépticos.
¿Un fenómeno? La hazaña realizada por 'Cachito' nos remonta hacia 1975, cuando un potrillo estadounidense, invicto en su paso a los dos años sobre el óvalo juandieño, retaba a los mejores caballos de la época en el clásico Año Nuevo.
'Gatch' ganó por toda la tierra derecha, y fue directamente a Estados Unidos para correr el Derby de Kentucky. Era un triunfo grande, inimaginable en aquel entonces.
'Barremina' había vencido a sus congeneracionales y entraba a los tres años con la misión de llegar a representar al país en el Clásico del Caribe. El alazán por 'Royal Medal' en 'Bacacay' fue inscrito en el clásico Carnaval de 1974, donde se toparía con 'Calviño', un prestigioso importado que vino al país para competir a lo grande.
Pero el nieto de 'Moslem' se fue de extremo a extremo en los mil 800 metros, distancia que cubría por vez primera en su ilustre tránsito pistero. Sus allegados fueron todavía más osados, y lo inscribieron en el clásico Presidente de la República; pero el inexperto potro se abrió completamente tras pasar la meta por primera vez, desmontando a Nicanor Navarro.
Las historias descritas trazan el paralelo exacto que determina el alcance de la proeza cumplida por 'Cachito', criado en el haras El Aguila, cuya sangre combina a un ganador de la carrera presidencial, con uno de los mejores corredores y procreadores de nuestra hípica.
El potro se ha convertido ya en una atracción para la necesitada y sufrida hípica panameña. Junto con 'Cafajeste', parecen ser los abanderados de dos distintas generaciones, cuyos éxitos se están midiendo en hechos, y no en palabras.
Habrá que darle tiempo para ver sus progresos, y saber la perspectiva de su propietario y entrenador acerca del tiempo que resta para los eventos de clasificación caribeña.
Una cosa es segura. Aunque no ganó el premio como el mejor potro de dos años, 'Cachito' ya puede pregonar que tiene el título de Rey Nacional de la Velocidad, un galardón que paseará toda la temporada, pudiendo hasta llevarlo a Puerto Rico, si la selección es benévola con este joven y valiente competidor.

