DAVID, Chiriquí.- Rodolfo Aparicio, el popular Candelilla, no piensa en el retiro.
"Dicen que soy viejo o veterano, pero lo que sucede es que desde temprano estamos en esta actividad, señala.
Aparicio acaba de entrar al exclusivo club de los 600 imparables, y ya en la historia de la pelota istmeña está como uno de los mayores estafadores de base.
Para el inquieto jardinero del equipo chiricano y de la selección nacional, las marcas en el béisbol se rompen solas. Yo sólo vengo a realizar mi trabajo, batear, hacer contacto y que la bola caiga de imparable, dice.
El Candelilla no es de llevar las cifras de sus marcas. En verdad no sabía con exactitud cuántos hits me faltaban para llegar a los 600 y mucho menos cuántas almohadillas he logrado estafar, añade.
Su mayor orgullo es haber representado a Chiriquí por 15 temporadas, en la que ha logrado siete títulos.
No tengo numeritos, ni llevo contabilidad de mis números en mi mente. Cuando juego no estoy pensando en romper marcas, primero está en aportar para que mi equipo gane, comentó.
Pero sus metas no terminan allí, tiene en la mira superar a los grandes bateadores de imparables, como lo son el coclesano Tomás Simittí y el metropolitano Rodrigo Merón, los dos primeros en la exclusiva lista.
