China anunció haber cerrado un centenar de campos de golf desde 2011 para preservar sus recursos en agua y tierras.
En total, una sexta parte de los campos de golf del país tuvo que cesar su actividad, anunció la poderosa agencia de planificación económica china.
Oficialmente estos cierres se justifican por motivos medioambientales: todo el norte de China sufre una penuria crónica de agua y estas instalaciones deportivas exigen una gran irrigación de sus céspedes.
En una década, el número de campos de golf en China se multiplicó por tres, pasando de menos de 200 a más de 600, un auge que se vio favorecido por la emergencia de grandes fortunas.