El club argentino que tenía su cancha de fútbol torcida la enderezó después de casi 30 años y podrá volver a jugar como local cuando se reanude el campeonato en febrero próximo.
Liniers, club que milita en la quinta categoría, dio por finalizadas las obras que inició en septiembre pasado, después que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) le prohibió jugar en su estadio hasta que no corrigiese la anomalía.
“Nos da un poco de nostalgia a mí y a todos los hinchas que nuestra cancha no esté más en falsa escuadra”, declaró el presidente de Liniers, Marcelo Gómez.
La cancha tenía más una forma de trapecio que de un rectángulo.
El campo era más chico, sus líneas perimetrales no estaban encuadradas y al tener un arco corrido si se trazaba una línea recta desde ese lugar terminaba al borde de la otra área. Liniers, con sede en la ciudad de San Justo, jugó con la cancha torcida desde que la inauguró en 1987 con capacidad para unas 5 mil personas.

