Nunca faltó gente que le dijera a Derrick Coleman que no sería de capaz de hacer algo. Pero si hay un consuelo por ser el tercer jugador sordo en la NFL es que no podía escucharles.
“Apaga tu aparato auditivo. Es lo que mi padre solía decirme”, recordó el safety de los Seahawks.
Con alrededor de mil 800 plazas disponibles en los equipos de la liga y el riesgo de una lesión siempre latente, cada jugador tiene al alcance una oportunidad.
Pero hay otros que deben superar enormes adversidades.
Pocos se darían cuenta que Coleman es sordo al verlo llevar el balón en los acarreos y jugadas con los equipos especiales para los Seahawks. Tampoco cuando responde a las preguntas de los periodistas.
No es hasta que uno puede observar el cable detrás de sus oídos que sirve para mantener en su lugar los dos aparatos auditivos.
Los usa desde que tenía tres años, luego que le diagnosticaron una severa pérdida de la audición. Sigue sin saber la razón del impedimento.
“El que se encuentre aquí es testimonio de su sacrificio”, declaró maravillado el safety de los Broncos David Bruton, quien tendrá la asignatura de frenar a Coleman el domingo en el Super Bowl.
