TEGUCIGALPA, Honduras (DPA) El asesinato del futbolista Milton Chocolate Flores puso en evidencia algo que todo mundo pensó que nunca sucedería: la delincuencia también afecta a los futbolistas, los principales héroes populares de Honduras.
Para el jefe de investigación de la policía para la zona noroccidental, comisario Danilo Valladares, el asesinato de Flores fue un "hecho circunstancial", ya que se encontraba con una prostituta callejera en el interior de su vehículo en un barrio muy peligroso.
Pero para otros el hecho significó en los futbolistas el fin de que una situación en que por su alta popularidad estaban ajenos a los altos niveles de delincuencia que afectan al país.
La muerte en la madrugada del domingo de "Chocolate" Flores, arquero de la selección de Honduras y del equipo Real España, sólo fue el último caso, el más conocido, de futbolistas que han sido asesinados, asaltados o secuestrados por delincuentes.
Previamente, Julio Gustavo Cartagena, de 21 años y jugador del subcampeón Platense, fue asesinado por cuatro pandilleros el 8 de abril de 2002 cerca de su residencia, minutos después de haber regresado de participar en un encuentro de la división de honor.
También fue asesinado el año pasado el jugador del Real España Javier Beltrán, que recibió ocho impactos de bala, sin que los autores del crimen hayan sido detenidos.
A finales del año pasado, en un hecho que pasó prácticamente inadvertido, fue asesinado el jugador José Almendárez, poco conocido en el ambiente futbolístico nacional.
También fue asesinado el futbolista retirado Jorge Martínez Ogalde, que militó en el fútbol profesional de Honduras así como en los equipos de El Salvador Aguila y Baygón Adet.
