STUTTGART, Alemania (EFE).- Bulgaria, un país con limitada tradición en el voleibol femenino, avanzó inesperadamente hacia los octavos de final del Mundial 2002, donde Cuba iniciará la defensa por retener su corona y Brasil asentar el impulso competitivo dado por sus jugadoras.
La medalla de bronce obtenida en los Juegos Olímpicos de Moscú 80 y la cuarta plaza lograda en los Mundiales albergados por la entonces capital soviética (1952 y 1962) es el bagaje histórico que presenta el bloque de Stefan Panchev, un búlgaro con aspecto de bonachón que pasó por alto los pronósticos y ha situado a su equipo entre los ocho mejores del universo. La mejor ubicación desde el Campeonato de Bulgaria 1970.
Rusia, Estados Unidos, Cuba, Corea, Italia, China y Brasil acompañan al conjunto búlgaro en la lucha por el honor de la gloria. Por el camino se quedaron Holanda, Alemania, Grecia y Puerto Rico.
El bloque ruso, rival, por cierto, de los búlgaros, no ha dejado pasar su condición de favorito para deshacerse de Cuba, un conjunto amante del riesgo que va a ser puesto a prueba por Estados Unidos, la única selección que no ha perdido su condición de invicta y que ha preparado al milímetro el desarrollo del torneo para estar entre las grandes.
Corea, con el agua al cuello, no encontró excesivas dificultades para imponerse a China, clasificada con antelación y protagonista extraño de resultados impensables en la jornada final de cada ronda.
Al equipo oriental le espera Italia, agarrada a uno de los dos mejores terceros puestos para no decir adiós con antelación después de evidenciar un alto nivel competitivo.
