Su encarnizada rivalidad se ha terminado, reducida apenas a recuerdos.
Los Warriors y Cavaliers tuvieron algo especial: cuatro finales de la NBA que Steph Curry saboreará algún día. Algún día.
“Fue histórico”, manifestó Curry. “Dentro de 10 o 12 años me sentaré en el sofá cuando todo haya terminado y pensaré en lo que era jugar aquí y en cuánto había en juego cada vez que entrábamos en este edificio”.
Pero por el momento, Curry y los Warriors no están listos para recordar.
Curry encestó 9 triples y anotó 42 puntos, Kevin Durant añadió 25 tantos y Golden State se enfrentó el miércoles a unos Cavaliers de Cleveland muy distintos a los que superó en la final de la NBA para su último título, y se impuso por 129-105.
Totalmente recuperado tras perderse 11 juegos por un tirón en la ingle, Curry anotó 9 puntos en menos de un minuto a mitad del último cuarto para ayudar a los Warriors a alejarse en el marcador y conseguir su octava victoria consecutiva sobre su acérrimo rival por el anillo de campeón.
