Stephen Curry retrocedió de pura alegría. Saltó, gritó y dejó que la pelota volara desde cualquier rincón de la cancha con esa sensación que tiene cuando no hay forma de que el lanzamiento se vaya fuera, firme, incluso con la mano de un defensor en su cara.
Curry deslumbró y superó a LeBron James en un duelo en el que las dos superestrellas intercambiaron grandes canastas y celebraciones. Curry batió un récord de triples en la final de la NBA con 9 y terminó con 33 puntos, guiando a los Warriors a un triunfo el domingo por 122-103 sobre los Cavaliers de Cleveland.
Golden State tiene una ventaja de 2-0 en la lucha por el anillo de campeón.
“Una noche muy especial”, manifestó Curry. “Y espero que pasen más cosas especiales y que logremos dos victorias más”.
Kevin Durant encontró su ritmo y convirtió 26 tantos, capturó nueve rebotes y repartió 7 asistencias, además de asumir buena parte de la defensa contra James.
Klay Thompson, que jugó con una contusión en la pierna izquierda, aportó 20 puntos para dar al campeón vigente una renta de dos victorias para repetir un título del que hablan desde el inicio de la temporada el pasado otoño.
Tras su brillante actuación en el inicio de la serie, cuando encestó 51 puntos, James tuvo un rendimiento más discreto con 29 puntos, 13 asistencias y 9 tableros el domingo, en un juego más pausado, mucho más desigual y menos dramático que el primero.
“Queremos seguir siendo incómodos”, dijo James. “Solo porque nos vayamos a casa no significa que podamos relajarnos”.
