Stephen Curry encestó a una mano y cayó tras un contacto con un rival.
Miró a todos lados esperando en vano que se marcara una falta.
Pero esta vez, el astro de Golden State sonrió y corrió hacia el otro extremo de la cancha.
Curry aportó 29 puntos, Kevin Durant agregó 25, y los Warriors se mostraron arrolladores en la segunda mitad para apalear el lunes 133-103 a los Mavericks de Dallas, que no han ganado en la temporada.
Los campeones defensores de la NBA, que volvieron a la marca de .500, transcurridos cuatro duelos de esta campaña y dos noches después de perder el partido y la calma en Memphis. Curry fue de los más exasperados en aquel duelo.
Se le multó con 50 mil dólares por lanzar su protector bucal después de que no se marcó una falta en el último minuto.
Esta vez no hubo mucho motivo de disgusto, ni siquiera después de que una ventaja amplia se diluyó.
Curry atinó sus cinco disparos dentro de la línea de triples. Convirtió además 13 tiros libres en la misma jornada en que se le multó.
Causó el mayor daño desde la línea, en su tercer encuentro consecutivo con al menos 10 intentos.
“He tratado de definir ante el aro, he tenido a rivales que aprietan mucho en los intentos de triples”, comentó. “Lo demás consiste en estar en el lugar adecuado en el momento oportuno y presionar a la defensiva, ya sea con disparos, buscando espacios o colándose”.
Los Warriors se mostraron pacientes para dar cuenta de los Mavericks.
“En realidad, me gustó que hayamos tenido problemas por un rato, porque estábamos cometiendo los mismos errores: perdimos balones, no nos hablamos a la defensiva y no bloqueamos”, comentó el entrenador Steve Kerr.
