Una pesquisa de la FIFA vinculó a un árbitro acusado de amañar un partido en las eliminatorias mundialistas en 2016 a “numerosos escándalos públicamente documentados” durante los seis años previos.
Los investigadores de la FIFA señalaron que el ghanés Joseph Lamptey tuvo “un historial de suspensiones por malos desempeños” antes de ser suspendido de por vida y decretó más penales que otros árbitros africanos de su nivel.
Una táctica común en el amaño de partidos consiste en que los árbitros señalen penales por faltas inexistentes o incidentes con contacto de balón con la mano a fin de ayudar a los sindicatos de apuestas a cobrar fuertes sumas en apuestas por número de goles anotados.