Ganar lo cambia todo.
Los Eagles de Filadelfia es el primer equipo desde los Giants de Nueva York de 1990 en llegar al Super Bowl sin un jugador que rebase las mil yardas desde la línea de golpeo, aunque los running backs Jay Ajayi y LeGarrette Blount, así como los wide receivers Alshon Jeffery y Torrey Smith, ya lo han hecho en el pasado.
Ese grupo, más el estelar tight end Zach Ertz, el wide receiver Nelson Agholor y otros jugadores, ha adquirido una mentalidad de equipo, un concepto desinteresado. No revisan sus estadísticas después de los partidos. La única cifra que les importó durante toda la temporada fue la de partidos ganados.
Uno más en contra de New England en el Super Bowl el próximo domingo 4 de febrero le daría al equipo su primer título de la NFL desde 1960.
“No importa quién es el que está teniendo un buen juego o a quién va el balón, siempre que hagamos nuestro trabajo, atrapar el balón, trabajar y conseguir los triunfos, eso es lo que importa”, dijo Jeffery.