Egipto, derrotado por Uruguay (1-0) en su estreno mundialista en el grupo A, sigue de cerca la evolución de su estrella Mohamed Salah, quien se quedó en el banquillo el viernes y ayer volvió a entrenar con sus compañeros, aunque con algunas dificultades para realizar ciertos movimientos.
El as de los Faraones sigue su recuperación con la intención de volver a jugar un partido desde aquella final en Kiev. Su seleccionador Héctor Cúper el viernes prefirió no arriesgarlo, conservándolo en el banquillo para “evitar una nueva lesión”. Ayer Salah necesitó la ayuda de tres compañeros para colocarse una camiseta.
