TIRO A GOL

Elecciones que siguen dando que hablar

El pasado viernes 26 fui uno de los tantos sorprendidos con la postulación de Carlos Martans como adversario de Manuel Arias a las elecciones para la presidencia de la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut) del 10 de mayo. Ese día publiqué una columna haciendo alusión a que serían unas elecciones sin oponentes, con una sola propuesta, como nos hemos acostumbrado en los últimos comicios.

Sin embargo, el jueves 25, en los minutos de reposición, antes que se cerrara el plazo (6:00 p.m.) para presentar candidaturas, apareció el nombre de Chicho Martans de manera sorpresiva y repentina.

Para mí no cambia la situación, ni voy a aplaudir por tener a dos oponentes a escasos 10 días de las elecciones. No es la manera ideal. ¿Por qué haber esperado hasta el minuto 90?

Respeto la trayectoria del señor Martans con el Tauro, pero a mí en lo personal me dio pena su actuar.

Y me dio pena, porque Tauro fue el único equipo de la Liga Panameña de Fútbol que no hizo sus elecciones internas y por lo tanto no tiene derecho a votar en las elecciones de la Fepafut. Inaudito, que tratándose de uno de los clubes fundadores y más laureados del fútbol panameño, ahora su directivo más representativo quiera correr para la presidencia de la Fepafut. En lo personal me pareció poco ético.

En pleno siglo XXI la dirigencia tiene que haber madurado, no estamos en los tiempos de Anaprof. Para hacerle frente a este compromiso, en el que dice que se quiere cambiar nuestro fútbol, hay que ser responsable e ir preparado. Primero haciendo una pretemporada, para luego entrar a la contienda, como lo hizo el señor Manuel Arias.

En elecciones no se puede improvisar ni actuar a lo apurado. Hoy Martans, que hasta hace poco fue uno de los vicepresidentes de la actual federación, ha desentonado. Puede tener el voto del Alianza y Costa del Este, pero no el tiempo para hacer un buen juego.

Un dirigente de la vieja escuela no puede caer en estas situaciones. Tiene que ser ejemplo. Pero hoy con su actuar, me parece que en materia de dirigencia, hemos dado un paso atrás.

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