El mundo del fútbol fue sacudido ayer por el arresto de varios poderosos dirigentes, casi todos latinoamericanos, bajo cargos de corrupción de las autoridades estadounidenses que los investigan por sobornos millonarios.
Las detenciones en la madrugada de los funcionarios de la FIFA en un hotel cinco estrellas de Zúrich fue un golpe inédito para el organismo, que por años ha sido acusado de corrupción pero siempre había eludido las grandes investigaciones penales.
Después de los arrestos de los dirigentes, que enfrentan un proceso de extradición a Estados Unidos, las autoridades suizas dijeron que abrirán una investigación penal sobre el proceso de adjudicación de las dos próximas Copas del Mundo.
Los fiscales estadounidenses buscaban hacer más arrestos pero no quisieron aclarar si el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, por mucho tiempo el hombre más poderoso del deporte, es el objetivo de la investigación. Aunque su entorno cayó, Blatter no fue detenido y buscará el viernes ganar en el congreso de la FIFA su quinto mandato consecutivo al frente del organismo.
En un largo auto de acusación, las autoridades de Estados Unidos dijeron que unos nueve funcionarios de la FIFA y cinco ejecutivos de empresas deportivas y de promociones estuvieron involucrados en casos de sobornos por más de $150 millones durante más de dos décadas.
Su investigación reveló un complejo esquema de lavado de dinero, millones de dólares de ingresos no declarados y decenas de millones en cuentas bancarias de funcionarios de la FIFA.
Como parte de la investigación, las autoridades acusaron a la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) de participar en un escándalo de sobornos por $100 millones en la concesión de los derechos comerciales para varias ediciones de la Copa América, incluida la que comenzará en Chile dentro de pocos días.
DETENIDOS Y ACUSADOS
Entre los detenidos en Suiza aparecen el vicepresidente uruguayo de la FIFA y expresidente de la Conmebol Eugenio Figueredo; el venezolano Rafael Esquivel; José María Marín, expresidente de la Confederación Brasileña; Eduardo Li, presidente de la federación de Costa Rica, el nicaragüense Julio Rocha y el caimanés Costas Takkas.
Cuatro personas y dos acusados corporativos ya se habían declarado culpables de varios cargos, dijeron las autoridades. “Como figura en la acusación, los acusados promovían una cultura de corrupción y codicia que creó un campo de juego dispar para el mayor deporte en el mundo”, dijo el director del FBI, James Comey.
“Los pagos ilegales y clandestinos de dádivas y sobornos se convirtieron en una forma de hacer negocios en la FIFA”, agregó.
Ante el escándalo, los dirigentes del fútbol europeo pidieron que se suspendan las elecciones en el órgano deportivo más rico y poderoso del mundo.
Pero la FIFA dijo que el congreso para elegir presidente se llevará a cabo en la fecha prevista. Después de los arrestos, Blatter, de 79 años, prometió erradicar las malas prácticas en el fútbol.

UNA FORMA DE HACER NEGOCIOS
Algunas prácticas en la FIFA eran abiertamente desvergonzadas. Por ejemplo, el exvicepresidente de la FIFA Jack Warner solicitó 10 millones de dólares en sobornos al Gobierno de Sudáfrica para que el país organizara el Mundial de 2010, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La dependencia dijo que estaba registrando las oficinas de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) en Miami, Florida. Poco después, la asociación dijo que las acusaciones y el arresto de su presidente, Jeffrey Webb, no serán impedimento para el desarrollo de la Copa Oro en julio.
Luego de que se conocieran los arrestos, el ex astro argentino Diego Maradona, un feroz crítico de la FIFA, dijo que estaba disfrutando de la situación y acusó a Blatter de manejarla institución con métodos mafiosos.
“(Estoy) disfrutando de algo que yo vengo diciendo de hace mucho tiempo. Hasta me han tratado de loco y hoy se dijo la verdad”, dijo el ídolo a una radio argentina.
La mayoría de los funcionarios arrestados en el lujoso hotel se encontraba en Suiza para el Congreso de la FIFA, donde Blatter enfrenta la candidatura del príncipe jordano Ali Bin Al Hussein.
Ali, que prometió que limpiará a la FIFA si es elegido como presidente, calificó lo ocurrido como “un día triste para el fútbol”.
La FIFA se vio forzada a admitir que Catar era demasiado caluroso para jugar fútbol en el verano boreal, cuando se realiza tradicionalmente la Copa, obligando a reformular horarios para cambiar la fecha.
Hace tres años, la FIFA contrató a un exfiscal de Estados Unidos para analizar las acusaciones sobre los procesos de adjudicación de los Mundiales de 2018 y 2022, pero el año pasado se negó a publicar sus conclusiones, divulgando solo un resumen en el que decía que no se hallaron grandes irregularidades.
EL HOMBRE QUEDEsVELÓ LOS SECRETOS
Chuck Blazer, el hombre que de modesto entrenador del equipo de la escuela de su hijo llegó hasta el comité ejecutivo de la FIFA, fue el informante que ayudó a la justicia estadounidense a destapar el escándalo de corrupción más grande en la historia del fútbol mundial.
Blazer grabó las conversaciones de estos personajes, a lo largo de los últimos tres años.
El otrora hombre más poderoso del fútbol estadounidense decidió cooperar con las autoridades para desvelar los secretos de la FIFA, luego de verse atrapado por el Servicio de Rentas Internas (IRS) de Estados Unidos por evasión fiscal, derivadas de los 20.6 millones de dólares que recibió de la Concacaf entre 1996 y 2011.
Blazer acordó ayudar a los investigadores a construir un caso contra otros funcionarios de la FIFA.
Accedió a colaborar con el Departamento de Justicia de Estados Unidos tras declararse culpable de conspiración de crimen organizado, fraude, blanqueo de dinero, evasión de impuesto sobre la renta, y por no presentar un informe sobre sus cuentas en bancos extranjeros.
También pagó una multa de 1.9 millón de dólares y acordó pagar otra cantidad indeterminada cuando sea sentenciado.
Diarios estadounidenses señalan que ayudó a convencer a otros dos importantes testigos del caso: Darryl Warner y Daryan Warner, los hijos de su exsocio Jack Warner.
